Renace el Chorro de Quevedo

Renace el Chorro de Quevedo

La recuperación de este sitio histórico es una gran noticia para todos los bogotanos.

04 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

Se ha dicho muchas veces que Bogotá fue fundada donde queda el Chorro de Quevedo, pero sea o no el punto en donde comenzó a existir la capital de Colombia, que algunos historiadores dicen que empezó en el parque Santander y otros más aseguran que nació en la plaza de Bolívar, es una excelente noticia que se haya restaurado un lugar de la ciudad en donde se tomaron decisiones de vital importancia, donde el Zipa echaba un vistazo al paisaje y Jiménez de Quesada montó su campamento y donde sucedieron (protagonizadas por gobernantes y por artistas de siglos pasados) algunas de las escenas que siguen siendo el origen de muchas de nuestras historias en común.

Desde finales del año pasado, el Instituto Distrital de Patrimonio, el Instituto Distrital de Turismo y la alcaldía local de La Candelaria se pusieron a la tarea –una vez más, pues de tanto en tanto se ha hecho el mismo esfuerzo– de recuperar el descuidado chorro: el resultado, que costó unos 600 millones de pesos, es el trabajo de más de 40 hombres durante más de cinco meses y fue inaugurado la semana pasada por el alcalde Enrique Peñalosa, se trata de una plaza que no solo ha recobrado su brillo de lugar público e histórico, sino que ha vuelto a hacerle honor al nombre que se ganó en 1832 por una fuente de piedra que le rendía tributo al agua que alguna vez fue la gracia y la magia del sitio.

Chorro de Quevedo

Las obras en la pila, que llevaba más de tres décadas sin funcionar, duraron cinco meses y supusieron 600 millones de pesos.

Foto:

Carlos Ortega / ELTIEMPO

Bogotá tiene una historia fascinante, que puede consultarse en los diarios de las épocas y en las bibliotecas de la ciudad, desde los días de la Conquista hasta los reveses del siglo XXI.

Que se haya recobrado el Chorro de Quevedo, y que esta vez la recuperación venga acompañada de apreciables ideas para volverlo una pequeña plaza cultural y un punto de encuentro libre de la inseguridad que llegó a tomárselo, no es solo una buena noticia para La Candelaria: es, sobre todas las cosas, una gran noticia para todos los bogotanos que viven convencidos de que parte de la desazón que se vive por épocas en la ciudad viene del desconocimiento de la historia de novela que no solo debe estar condenada a ser oída, sino también a verse.

- editorial@eltiempo.com

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