Que no se repita este infierno

Que no se repita este infierno

El mejor homenaje a las víctimas de Mocoa es aprender para que una pesadilla así no se repita. 

03 de abril 2017 , 01:34 a.m.

Frente a la desolación que produce una tragedia como la que sufrió Mocoa el sábado pasado en la madrugada, es difícil trascender los sentimientos de humana compasión, solidaridad y deseos de ayudar a mitigar el profundo dolor que hoy sienten los habitantes de la capital del Putumayo.

Un torrencial aguacero –en solo unas horas cayó una cantidad de agua correspondiente al 45 por ciento de lo que normalmente llueve en marzo– provocó la crecida de los ríos Mocoa, Sangoyaco y Mulato, cuyas aguas arrasaron barrios enteros y dejaron, en el momento de escribir estas líneas, un saldo de al menos 210 muertos y un número similar de heridos y desaparecidos.

Es primordial invitar a la unión nacional en torno a este drama. Si algo rescatable pueden dejar catástrofes como estas es que sirven para demostrar que, más allá de todo aquello que puede dividir a un país, subsisten entre su gente fuertes lazos de humanidad y solidaridad. Cada quien encontrará la manera de aportar algo. Lo importante es estar al lado de los mocoanos.

Dicho esto, procede recordar a quienes quieran hacerlo desde lo material que lo más aconsejable es recurrir a donaciones en dinero a entidades de socorro reconocidas y confiables.

Pero no es esta la única forma de ayudar. Traumáticos episodios como este deben servir para que los colombianos –y el resto del mundo– inicien una transformación en su actuar cotidiano para ser mucho más conscientes de que no estamos solos en el planeta. Para asumir plenamente que cualquier acción que impacte el ambiente tiene una reacción, tarde o temprano. Además, para entender que factores como la debilidad institucional, la negligencia en las entidades –¿cuántos municipios no han actualizado su POT?– y la corrupción también inciden, y mucho, para que las comunidades sean más vulnerables a sucesos naturales.

Lo anterior a nivel local, pero asimismo a nivel global. Y en este sentido, como ya lo advertíamos desde este espacio, es desconcertante ver a líderes mundiales como Donald Trump y Vladimir Putin negar la influencia del hombre en el calentamiento global, el cual mucho tiene que ver con el aumento de la magnitud de desastres como el que hoy lamenta Colombia. Es hora de que las naciones más proclives a sufrir sus consecuencias unan sus voces frente a posturas tan irresponsables. Y de hacer notoria la relación entre desastres y decisiones equivocadas, como bien lo ha advertido el experto en la materia Gustavo Wilches. Con dolor, y sin más ánimo que prevenir que esta ciudad vuelva a vivir un infierno, hay que aludir a los documentos que advertían del riesgo de una creciente de estas proporciones.

Mirando hacia adelante, el mejor homenaje a las víctimas de Mocoa es aprender de tan doloroso drama lecciones para que una pesadilla así no se repita en otros lugares de la geografía nacional ya identificados como muy vulnerables. Para ello, el primer paso es, reiteramos, ser conscientes de que no estamos solos, de que respetar la ley y hacerla cumplir –tarea del Estado– es la mejor manera de reducir la vulnerabilidad de una sociedad frente a hechos que seguirán ocurriendo.editorial@eltiempo.com.co

MÁS EDITORIALES

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA