Que la Corte Suprema cumpla

Que la Corte Suprema cumpla

Esta corporación está en mora de encabezar una gran reforma de las altas esferas de la justicia.

04 de junio 2017 , 11:55 p.m.

El próximo jueves, la Corte Suprema de Justicia en pleno volverá a reunirse para tratar de cumplir con una tarea que lleva dilatando meses sin que el país entienda por qué y, lo peor, sin que los magistrados siquiera se hayan tomado la molestia de intentar explicar lo inexplicable.

Se trata de la elección de la terna para la última plaza vacante en la Corte Constitucional.

A menos de 20 días de que terminen las sesiones ordinarias del Senado, órgano que elige, la Corte Suprema lleva meses sin ponerse de acuerdo sobre los tres nombres de los que saldrá el reemplazo del exmagistrado Jorge Iván Palacio. Lo propio sucedió, hasta hace dos semanas, con la terna de reemplazo de Luis Ernesto Vargas. Los dos terminaron sus periodos en febrero, y aunque desde el año pasado la Corte Suprema abrió un concurso para elegir a sus candidatos, lo cierto es que la Corte Constitucional completa ya varios meses con magistrados interinos, que, si bien pueden contar con toda la sapiencia jurídica para decidir sobre temas vitales para Colombia, como lo son todos los asuntos del proceso de paz, necesitan también la investidura de legitimidad que brinda el proceso previsto por la Constitución. Esto es, la elaboración de la terna respectiva por los nominadores (Presidente de la República, Corte Suprema o Consejo de Estado) y elección en el Senado de la República.

Lamentablemente, como consecuencia de las pujas de poder internas, los cálculos políticos y hasta las malquerencias, ese es precisamente el proceso que no ha podido cumplirse pacíficamente. Una vez más, los miembros de la que alguna vez fue la Corte más respetada de país dilatan inexplicablemente el cumplimiento de un deber constitucional y crean así una situación de interinidad en la Corte encargada de la defensa de la Carta del 91.

Esa práctica, que tomó vuelo en la Corte Suprema desde la elección de Fiscal General en el 2009 y se ha mantenido con matices, sin duda es nociva para la institucionalidad y deslegitimadora para la entidad que la practica, porque muestra a los más altos magistrados de la nación más pendientes de sus intereses que de los de la Nación en general y los de la justicia en particular.

La Corte Suprema está en mora de encabezar una gran reforma de las altas esferas de la justicia, empezando por ella misma, para comenzar a recuperar la majestad que se ha perdido por culpa de tácticas que hasta hace algunos años eran comunes en la política y que desafortunadamente pelecharon en el Palacio de Justicia.

En medio de esas dilaciones, la buena noticia es que la semana pasada el Senado eligió como magistrada a Diana Fajardo. Fue una elección apretada de una terna en la que cada uno de los tres candidatos garantizaba el conocimiento, la idoneidad e independencia que su cargo requiere en este momento histórico para Colombia.

La Corte Suprema tiene el deber esta semana, entonces, de postular en la terna pendiente a los mejores y terminar con las otras elecciones, como la de auditor general y su mismo presidente. El país no espera menos de una entidad que por generaciones se había destacado por ser faro de la institucionalidad colombiana y que debe volver por sus fueros.

editorial@eltiempo.com.co

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