Premio al teatro humano

Premio al teatro humano

Finalmente, el admirable trabajo realizado por el Teatro Cenit ha sido justamente reconocido.

16 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

Nube Sandoval y Bernardo Rey se fueron de Colombia con la bella idea –que llegaron a montar en Ciudad Bolívar y en Bosa, incluso en Chocó– de poner en escena un teatro que sanara a sus participantes: a sus creadores y a sus espectadores. 

Lo llamaron “el teatro como puente”, porque servía a actores desplazados por la violencia, por ejemplo, para ir de una orilla a la otra en sus propias vidas, para –según cuentan en una magnífica crónica escrita por Yhonatan Loaiza para este diario– revivir el espíritu que renace con la memoria y recobrar la luz que suele apagarse cuando se va viviendo sin futuro. Su grupo, fundado en 1992, que llamaron el Teatro Cenit, llegó a Europa listo a eso: a reconocerles la humanidad a quienes fueron perseguidos, humillados, sometidos, puestos de rodillas por tantos gobiernos indolentes de este mundo.

Su trabajo con sobrevivientes de Congo, Afganistán, Burundi, Costa de Marfil ha sido un verdadero puente para dejar atrás los horrores, para recobrar el derecho a los recuerdos de la infancia.

Veinticinco años después, el Teatro Cenit, que había obtenido el Premio Ellen Steward del Teatro La Mama, de Nueva York, se ha ganado el premio Catarsi-Teatri delle Diversità 2017, que concede la Associazioni Nazionale di Critici Teatrali de Italia (ANCT) por hacer por los refugiados en Europa lo que antes hicieron y hacen por víctimas de las violencias colombianas. Su trabajo con sobrevivientes de Congo, Afganistán, Burundi, Costa de Marfil ha sido un verdadero puente para dejar atrás los horrores, para recobrar el derecho a los recuerdos de la infancia: las canciones, los gestos nobles de la cotidianidad, las particularidades de la lengua.

Es un trabajo admirable que ha superado las barreras del lenguaje. Y se ha centrado en las posibilidades del cuerpo, o el canto que nos iguala y nos vuelve a todos seres irreversibles: el cuerpo que va sanando la mente cuando recobra la libertad.

Es, sin duda, un gran reconocimiento para el Teatro Cenit y un recordatorio de que el sentido de los escenarios ha tenido desde el principio de los tiempos mucho que ver con regresar de los horrores.

editorial@eltiempo.com

Teatro Cenit

Gracias a su trabajo con refugiados, el Teatro Cenit se presentó en escenarios tan importantes como el Teatro Argentina, de Roma, con la obra ‘Lampedusa Mon Amour’.

Foto:

Cortesía artista

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