Piñera II

Piñera II

Su triunfo pone a Chile más en la onda del crecimiento económico que en la de las reformas sociales.

19 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

En el inesperado 1,4 millón de votos más que consiguió el candidato de la centroderecha Sebastián Piñera en la segunda vuelta de las presidenciales en Chile –en comparación con la primera ronda– estuvo el secreto de la victoria que lo devuelve al palacio de la Moneda y pone a Chile más en la onda del crecimiento económico que en la de las reformas sociales.

En ese envión de los votos por el expresidente y empresario tuvo mucho que ver el miedo, muy probablemente infundado, a que si seguía gobernando la centroizquierda se abriría un boquete hacia profundas reformas no deseadas del todo, por su velocidad, por enormes sectores de la sociedad chilena. El propio Piñera comparó al oficialista Alejandro Guillier con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y esto se convirtió en un fenómeno de redes sociales. Ningún país quiere vivir el desastre del modelo venezolano. El pavor por el castrochavismo, diríamos en Colombia...

La perspectiva de que fuera posible un triunfo de Guillier hizo que los derechistas que habían guardado su voto decidieran ir a las urnas para, de nuevo, dejar muy mal paradas a las firmas encuestadoras, que pronosticaban un voto finish que terminó convertido en una paliza de más de 9 puntos de ventaja a favor de Piñera.

En ejemplar demostración democrática, el voto contra
el modelo venezolano tuvo mucho que ver con la victoria del nuevo presidente.

Analistas también hablan de que muchos de los votantes (un 25 por ciento) que en primera vuelta apoyaron a la candidata de izquierda radical Beatriz Sánchez no se decantaron por Guillier, sino por Piñera, con lo que se rompe la tradición del voto ideologizado de los chilenos, lo cual se explica en que las nuevas generaciones, más alejadas de la polarización política tras la dictadura, sufragan más por un impulso emocional o afectivo.

Siguiendo el mismo análisis, Piñera se desplazó hacia el centro buscando ampliar su base, mientras que Guillier se fue más hacia la izquierda de la mano del expresidente uruguayo ‘Pepe’ Mujica, lo que terminó achicando su espacio y dándole la victoria a Piñera, quien entendió que promulgar una política de tierra arrasada respecto a la plataforma de reformas sociales de la presidenta Michelle Bachelet era un error.

Por eso anunció que integrará un gabinete que, por una parte, les dé continuidad o enderece reformas de la presidenta como la educativa, la tributaria o la laboral, y, al mismo tiempo, uno que lleve a un cambio, en especial en el sector económico, que le permita cumplir su promesa de duplicar el crecimiento, que este año será de 1,4 por ciento, el más bajo en los últimos ocho años. Los mercados recibieron muy positivamente la victoria de Piñera, a tal punto que el principal indicador de la Bolsa de Santiago creció 6,9 por ciento.

Palabras aparte merece la ejemplar demostración del espíritu democrático del pueblo chileno. Unas elecciones en absoluta paz, cuyos resultados ya estaban claros en dos horas (nada que ver con las tres semanas del proceso hondureño) y cuyo traspaso se realizó con muestras de serenidad y respeto por las instituciones y el contendor. Chile no se desvía y continúa dando lecciones en Latinoamérica. Suerte y pulso para el nuevo mandato de Piñera.

editorial@eltiempo.com

Sebastián Piñera

Sebastián Piñera, presidente electo de Chile, se reunió con la presidenta Michelle Bachelet para comenzar a programar el empalme del nuevo Gobierno que comenzará en marzo del 2018.

Foto:

AFP

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