Más tensión en la península

Más tensión en la península

El mundo asiste impávido a la peligrosa escalada de tensiones militares en la península coreana.

05 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Probablemente, desde la crisis de los misiles de 1962 entre Estados Unidos, Cuba y la Unión Soviética, el mundo no había estado tan cerca como ahora de que fuera usada un arma nuclear. En aquel entonces, la firmeza de Washington y también la sensatez de última hora de la Unión Soviética desactivaron la amenaza de una guerra con evidentes implicaciones en nuestro vecindario.

Hoy, si bien un poco más lejos, aunque no por eso menos desestabilizadora, el mundo asiste impávido a la peligrosa escalada de tensiones en la península coreana, donde el desafío norcoreano parece estar dispuesto a correr las líneas rojas en la anual cadena de provocaciones entre este país, EE. UU. y sus aliados.

El régimen hereditario de Kim Jong-un está tan adelantado en su programa nuclear que un reversazo se percibe como imposible

A estas alturas, dos realidades parecen incontrovertibles. La primera, que el régimen hereditario de Kim Jong-un está tan adelantado en su programa nuclear que un reversazo se percibe como imposible. La inteligencia surcoreana sospecha que sus hermanos del norte ya habrían logrado miniaturizar la bomba atómica para que la pueda portar uno de los misiles que han venido probando con relativo éxito en los últimos meses.

La otra realidad es que de poco han servido hasta ahora las sanciones internacionales. Año tras año, los norcoreanos o lanzan misiles o prueban una bomba para responder a los también anuales ejercicios militares conjuntos entre los ejércitos del sur y el estadounidense. Y, año tras año, su caso va al Consejo de Seguridad, que a menudo aprueba paquetes de sanciones en medio de los gestos de indignación de la comunidad internacional. Pero el régimen de Kim sigue tan campante.

Por eso, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, insista en que ya pasó la hora de charlar con Pionyang y en que una “masiva respuesta militar” es probable, no sería mala idea contemplar la posibilidad de volver a la mesa de negociaciones, al diálogo y la diplomacia. Lo contrario sería seguir en esa dinámica de quién muestra más los dientes, con el riesgo de que un potencial accidente termine haciendo inevitable una catástrofe planetaria.

La duda es si Trump y Kim encarnan el liderazgo y el temple necesarios para enfrentar el desafío de un diálogo. ¿Es pedirle peras al olmo?

editorial@eltiempo.com

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El ensayo incluyó también el misil balístico Hyunmoo del país. Este también fue lanzado en un lugar no revelado en la costa oriental de Corea del sur.

Foto:

EFE

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