Las buenas noticias

Las buenas noticias

Las cifras de violencia, delitos y accidentalidad muestran, en muchos campos, tendencias a la baja.

18 de junio 2017 , 02:55 a.m.

En medio de la avalancha de noticias –unas buenas, otras malas– que caen sobre los colombianos cada día, han pasado sin mucho ruido los balances sobre la violencia, la accidentalidad y los delitos en los primeros meses del 2017. Esas cifras, avaladas por instituciones tan serias como Medicina Legal, la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el Ministerio de Defensa, revelan de nuevo un descenso sostenido en el número de muertes violentas y, por primera vez en diez años, una caída en las cifras fatales de la accidentalidad en las vías.

No se trata, ni mucho menos, de negarse a una realidad compleja en la que males endémicos como la corrupción y la inseguridad disparan en los colombianos la sensación de impotencia y desesperanza. No. Las autoridades nacionales y locales tienen que hacer mucho más por recuperar para todos el derecho a disfrutar del espacio público.

En la misma vía, la Fiscalía y los jueces deben mostrar más resultados para perseguir y encarcelar a quienes han hecho de defraudar al Estado y la confianza de sus compatriotas su ‘modus vivendi’. Empezando por algunas manzanas podridas de la propia Rama Judicial, como quedó en evidencia hace pocos días con la captura de una fiscal señalada de recibir dinero de un oscuro y poderoso exparamilitar.

Pero esto no es óbice para reconocer los campos en los cuales el país saca notas sobresalientes. Eso es lo que sigue pasando en materia de homicidios: en los cinco primeros meses del año se registraron 4.956 casos, 297 menos que en el mismo lapso del 2016, una reducción del 6 por ciento. El dato es consistente con la tendencia hacia abajo que ese macabro indicador trae desde mediados de la década pasada y representa, sin duda, un espaldarazo a políticas acertadas como la de restringir el porte de armas y el consumo de alcohol hasta altas horas en algunas zonas de rumba, sin hablar de las estrategias focalizadas contra las organizaciones criminales que comercian con la muerte.

Las cifras, que en valores absolutos están en menos de la mitad que las de hace tres lustros, siguen, en todo caso, siendo un baldón (la tasa nacional es de 24,7, mientras que la mundial no llega a 10), pero representan un avance que, con toda seguridad, se potenciará por los resultados del proceso de paz y la consiguiente consolidación del Estado hacia zonas en donde antes su prevalencia, por decir lo menos, era puesta en duda.

También hay mejores noticias en un campo en el que en la última década, en buena medida por el ‘boom’ del uso de las motocicletas, el país venía sumando cada año más y más muertes. En los primeros cuatro meses del año se registraron en las calles y carreteras 1.920 víctimas. Esa dolorosa estadística, no obstante, es un 9,3 por ciento menor que la registrada entre enero y abril del 2016, cuando los fallecidos en accidentes de tránsito fueron 2.110.

De igual manera, los lesionados de gravedad fueron 1.410 menos que en el mismo lapso del año pasado: 9.877 en el 2017, frente a 11.287 del 2016. Los accidentes fatales asociados al consumo de licor están bajando, al punto de representar hoy la décima parte del total, lo cual es señal de que las campañas de prevención y los operativos de control están funcionando.

Las menores cifras de daño, sin embargo, no ocultan la magnitud de lo que ocurre en las vías: cada día mueren 16 personas en accidentes de tránsito, y siete de ellas son motociclistas o acompañantes. Peor aún, los motociclistas imprudentes están causando la muerte de al menos dos de cada cinco peatones que fallecen en siniestros.

Las estadísticas positivas dan pistas claras de los puntos en los que es necesario redoblar esfuerzos. Así, las lesiones personales han caído en comparación con el 2016. En los tres primeros meses del año, el Instituto de Medicina Legal registró más de 2.000 casos menos que en el 2106, y en estos fueron los hombres, en proporciones de dos a uno, las víctimas más frecuentes. En cuanto a violencia intrafamiliar, los tres primeros meses cerraron en 18.180 casos, frente a 18.753 del primer trimestre del 2016. Por cada hombre afectado hay cuatro mujeres víctimas, lo que muestra la necesidad de seguir avanzando en las políticas de protección a las mujeres y de medidas más efectivas contra los agresores.

Y el balance sigue evidenciando aspectos que llaman a la reflexión sobre la salud mental de nuestra sociedad. De los 5.108 casos en los que Medicina Legal practicó exámenes legistas en casos de violencia sexual, más de 3.500 correspondían a víctimas menores de 14 años; 495 de ellas tenían menos de 4 años.

Es, pues, un conjunto de cifras que dejan claro todo lo que le falta a esta sociedad para estar al nivel de otros países en cuanto a protección de la vida. Pero también son un parte de tranquilidad respecto a que se avanza en la dirección correcta. Y con pasos mucho más firmes de lo que a veces parece. Un hecho alentador, indudablemente.

editorial@eltiempo.com.co

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