La ética y las autopartes

La ética y las autopartes

Sin saberlo, ciudadanos honestos promueven el círculo vicioso del robo de autopartes.

30 de marzo 2017 , 12:00 a.m.

Detrás de la gran mayoría de robos y sucesos delictivos que a diario ocurren en las ciudades hay toda una cadena. Verdaderos emporios criminales organizados, compuestos por múltiples engranajes muy bien acoplados, que muchas veces incorporan en un solo mecanismo distintos tipos de delitos.

En el del robo de autopartes, que sin duda es de los azotes que más dolores de cabeza causan entre los ciudadanos, así como en el de celulares, una de estas ruedas corresponde no a redomados delincuentes o a comerciantes sin reparos éticos, sino a personas comunes y corrientes.

Ahora que en buen momento las autoridades están en plena ofensiva contra esta conducta, que el año pasado dejó en los bolsillos de los delincuentes alrededor de 200 millones de dólares, hay que recordar que este emporio criminal es posible gracias a que los repuestos robados tienen demanda. A que son muchos los ciudadanos que no tienen escrúpulos a la hora de preferir una pieza más barata, por más que esté manchada de sangre.

El robo de autopartes dejó en los bolsillos de los delincuentes alrededor de U$ 200 millones en 2016.

Por eso, si se pretende que sean efectivas las acciones frente a esta modalidad delincuencial, no basta lo que se haga contra las bandas dedicadas a ella. Muy bien que, como viene ocurriendo, los operativos sean constantes y en todo el país. Y es una gran noticia que produzcan resultados, como los 942 capturados en 164 municipios la semana pasada, pero es claro que mientras los propietarios de vehículos y motos no asuman a plenitud que cuando compran partes robadas no solo están siendo cómplices, sino que también están aportando un triste grano de arena para garantizar que volverán a ser víctimas de robos, difícilmente las cosas cambiarán.

Entre los capturados hay 11 ciudadanos, presuntos responsables de los delitos de receptación y, en algunos casos, falsedad. Pues bien, es de esperar que sean los últimos. Sus capturas recuerdan que formar parte de esta cadena delictiva no solo es algo reprochable, sino que va en contra del código penal.

Esta lucha merece respaldo y solidaridad. Que se siente un precedente, sí, y que, al tiempo, la gente entienda que evitar comprar robado es evitar que les hagan a los demás lo que no me gustaría que me hicieran a mí. Una cuestión de ética básica.editorial@eltiempo.com

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