Editorial: La desnutrición avanza en Bogotá

Editorial: La desnutrición avanza en Bogotá

Un reciente análisis revela un panorama preocupante, cuyas acciones y soluciones no dan espera.

14 de septiembre 2016 , 08:06 p.m.

En Colombia existe el reflejo de relacionar la desnutrición infantil con las zonas apartadas y deprimidas de la nación, casi siempre en áreas rurales.

Indistintamente se cree que este fenómeno, que entorpece el desarrollo de los niños y coarta la posibilidad de que poblaciones enteras avancen y salgan de la pobreza, es ajeno a la mayoría de las ciudades, sobre todo en el caso de la capital del país.

La realidad es otra. El más reciente análisis que sobre el tema llevó a cabo la iniciativa Bogotá Cómo Vamos revela un panorama sorprendente y preocupante. Sus autores, que recientemente publicaron los resultados del trabajo, tomaron como base los datos de desnutrición recopilados por la Subsecretaría de Salud Pública de la capital, e hicieron un comparativo entre el primer semestre del 2015 y el primero de este año.

La conclusión más gruesa es que varios de los indicadores de este mal sufrieron un notorio incremento en algunas localidades. Por ejemplo: el dato de desnutrición global –que relaciona el peso con la edad y refleja las condiciones de seguridad alimentaria de una población– presentó, de manera colectiva, una leve tendencia hacia el aumento al pasar de 4,8 por ciento a 5,1 por ciento; este indicador se incrementó en forma dramática en Tunjuelito (pasó de 5,6 a 8,7 por ciento) y Ciudad Bolívar (de 5,4 a 7,2 por ciento).

La pobreza de la población, el desempleo, el bajo nivel educativo de padres y cuidadores y su incapacidad para la detección temprana de los estados carenciales en los niños influyen definitivamente en el panorama que muestran ambas localidades.

No puede desconocerse que estas zonas son receptoras de familias víctimas de todo tipo de desplazamiento, incluido el económico, que llegan en condiciones sumamente precarias a la ciudad, por lo general con niños.

Una mirada a las cifras globales de desnutrición aguda –que es la deficiencia de peso en relación con la altura, en el corto plazo, en menores de 5 años– revela que si bien no hubo diferencias en los periodos analizados, en Ciudad Bolívar este indicador se duplicó. De acuerdo con los investigadores de Bogotá Cómo Vamos, tal resultado puede atribuirse al asentamiento de nuevas familias desplazadas con varios niños menores de 5 años a cargo, que ya venían desnutridos (o iban en camino de estarlo) y cuya condición se agravó.

Si bien los anteriores tipos de desnutrición inquietan, la crónica –es decir, aquella que causa un retraso en la estatura y a la postre impacta en el desarrollo integral y mental del individuo– alarma.

Otra vez Tunjuelito (pasó de 19,7 a 26 por ciento) y Ciudad Bolívar (de 20,8 a 22,1 por ciento) muestran un incremento en este indicador, indisolublemente ligado a la perpetuación de la pobreza.

Los tres casos ameritan intervención inmediata, por los graves efectos que tiene la desnutrición en la población y el hecho de que semejantes cifras, que a algunos pueden parecerles menores, se registren en la que se supone es la ciudad más desarrollada del país. Decir que se va por buen camino no basta; las acciones y soluciones deben ser audaces e inaplazables, pues está de por medio el futuro de los niños.editorial@eltiempo.com

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