Editorial: Enfrentar las lluvias

Editorial: Enfrentar las lluvias

Frente a este nuevo escenario de intenso invierno se requieren más que paños de agua tibia.

02 de noviembre 2016 , 07:58 p.m.

Aunque sin el ropaje atemorizante del fenómeno de la Niña –su probabilidad de ocurrencia ha disminuido–, las lluvias de fin de año comienzan a hacerse sentir en el país.

Una frecuencia alta de ondas tropicales –la mayor en los últimos cuatro años–, además del también elevado número de huracanes en el Caribe (catorce, cuando la cifra promedio era de once), ha contribuido a que el final de octubre y el comienzo de noviembre hayan sido marcados por fuertes aguaceros en distintas regiones del país.

El primer reporte alarmante llegó desde el Chocó con las 2.000 familias de Sipí, Condoto, Nóvita, Medio San Juan y Juradó que, a mediados de octubre, resultaron damnificadas por los desbordamientos de los ríos San Juan, Condoto, Tamaná, Bochoromá y Medio San Juan. En este mismo departamento, 1.600 habitantes de Bahía Solano resultaron esta semana damnificadas por las intensas precipitaciones.

Impactante fue también la tragedia sucedida la semana pasada en el municipio antioqueño de Copacabana, donde un derrumbe de tierra que cayó sobre la autopista Medellín-Bogotá dejó un saldo de 16 víctimas, cifra que no vino a conocerse sino hasta este miércoles, cuando terminaron las labores de búsqueda. En este caso urge despejar cualquier duda sobre las condiciones en las que operaba una cantera ubicada en el lugar de los hechos, así como qué tanto tuvieron que ver en el colapso de la montaña por lo menos cinco más cercanas, de carácter ilegal, que vecinos han denunciado.

La región del golfo de Morrosquillo, los Montes de María e incluso y, de nuevo, las instalaciones de la Universidad Nacional en Bogotá han sufrido también los embates de las lluvias.

Frente a este nuevo escenario de intenso invierno, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres asegura que hizo la tarea y que el país está preparado. Su director, Carlos Iván Márquez, declaró a este diario que cuatro millones de personas salieron de la vulnerabilidad y que, en pos del objetivo de adaptar al país a las nuevas realidades que arrastra el cambio climático, entre ellas períodos de lluvias mucho más intensos, se invirtieron 386.363 millones de pesos en el 2015 para prevención, lo cual benefició a 27 departamentos.

Pero nada de esto será suficiente si las autoridades en los lugares donde hay riesgo, así como sus habitantes, no ponen de su parte. Es la oportunidad de mostrar avances decisivos en la implementación de una cultura de la prevención que incluye, entre otros factores, estar en permanente alerta, utilizar la tecnología y, en particular, la aplicación del Ideam que ofrece pronósticos sobre lluvias.

Identificar puntos críticos en los que puedan ocurrir sucesos que afecten a personas o infraestructura, limpiar bocatomas de acueductos, tener actualizados los planes de emergencia y contingencia son algunas de las acciones inaplazables a corto plazo. Pero estas no pueden dejar de lado otras que tocan los Planes de Ordenamiento Territorial y que obligan a tomar decisiones mucho más drásticas, que en más de una ocasión pisarán callos pero que son obligatorias, toda vez que estamos hablando de salvar vidas. A veces, cientos o miles.editorial@eltiempo.com

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