El terror vuelve a aturdir

El terror vuelve a aturdir

Es difícil conservar los estribos ante episodios como el vivido el sábado por la noche en Londres.

05 de junio 2017 , 12:05 a.m.

Es difícil conservar los estribos y reaccionar con cabeza fría ante episodios como el vivido el sábado por la noche en Londres, donde tres atacantes causaron la muerte de siete personas y heridas graves a 21 –con dantescas escenas de acuchillamientos masivos–, y el que tuvo lugar en Kabul, capital de Afganistán, el miércoles. Allí, el estallido de un camión bomba cobró la vida de 90 personas y dejó heridas a más de 400.

De estos hechos no había, hasta este domingo, datos confiables sobre sus responsables. No obstante, el que coincidan con el comienzo del mes del ramadán, que los musulmanes dedican al ayuno, y con anuncios de Isis de que este sería el marco de una nueva arremetida, permitía enfocar las miradas, por lo menos en el caso de Londres, a esta agrupación, como en efecto ayer se los atribuyó. En el caso afgano, los talibanes, principales sospechosos, han negado su eventual responsabilidad.

El hecho es que de nuevo el mundo fue testigo de la angustia, la confusión y el desasosiego en lugares y, sobre todo, en personas que lo último que pensaron al salir de sus hogares era que iban a terminar al vaivén de esta cruel marea. Y así como hubo reacciones de condena sensatas –que jamás deben faltar–, hubo otras como los enardecidos trinos del presidente de EE. UU., Donald Trump, que son evidencia de cómo este cae en el error de responder con insensatez a la insensatez bárbara, creando así una espiral que conduce a cualquier destino, menos al de la solución de un problema que hoy es la gran pesadilla de nuestra civilización.

Hay mejores maneras de reaccionar. Todas deben partir de la base de un rechazo firme, sonoro, al terror como arma política, a la muerte indiscriminada de inocentes. Luego, se abre un abanico de posibilidades que incluye, por ejemplo, la pregunta de por qué Isis es tan efectivo en sus estrategias de reclutamiento. Del que forma parte también cuestionarse qué tanto impacto real tendrá el cerrar fronteras cuando el germen ya está dentro. Que el atentado en Mánchester del 22 de mayo y este de la capital británica sean, al parecer, hechos sin relación entre sí mucho más que aliviar debe preocupar.

Se trata de no bajar la guardia frente a los síntomas, al tiempo que se investiga y actúa sobre las causas de esta aterradora patología.

editorial@eltiempo.com.co

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