El gas vehicular

El gas vehicular

Colombia está en mora de apostar para que el uso del gas se masifique en el campo vehicular.

17 de abril 2017 , 01:38 a.m.

Hace menos de un cuarto de siglo, el país dio el paso decisivo de apostar por el uso masivo del gas natural. Lo hizo luego de una década de estudios sobre los beneficios que traería un producto antes desechado en las explotaciones petroleras, pero que después la humanidad vio como una alternativa de desarrollo y un recurso amigable con el medioambiente.

Hoy, cerca de 8,3 millones de viviendas en Colombia cuentan con este servicio en 664 municipios, 7 millones en estratos 1, 2 y 3 y 1,2 millones en estratos 4, 5 y 6. En total, 27 millones de colombianos. Así mismo, hay 148.000 beneficiarios en el sector comercial y unos 4.000 en el industrial.

La creación de toda una infraestructura para su explotación, almacenamiento, transporte y comercialización hizo posible que la gente pasara de otros medios de abastecimiento energético a uno más seguro y económico.

Por todo esto, se la ha denominado la revolución social. Una revolución que, pese a múltiples altibajos, mantiene grandes expectativas hacia el futuro, como se vio en la última reunión anual del sector, celebrada en Cartagena. Allí se expresó confianza en lo atinente a las reservas probadas y probables, en las políticas de expansión y en las inversiones previstas. Los activos del sector hoy alcanzan los 23 billones de pesos.

No obstante, en ese mismo evento, llamó la atención un capítulo del que no se había vuelto a hablar en el país, y tiene que ver con el consumo de gas natural vehicular (GNV).

Una revisión rápida de las cifras da cuenta de un estancamiento preocupante. El consumo de GNV ha sufrido caídas de hasta 5 por ciento. De 74.000 vehículos convertidos en el 2012 se pasó a menos de 30.000 en el 2015. Aunque hay alrededor de 750 estaciones que ofrecen el servicio en todo el país, varias han cerrado, lo mismo que numerosos talleres donde se hacía la transferencia de tecnología. Los conductores ya no ven la rentabilidad del cambio.

En el mundo existen 22 millones de vehículos convertidos a gas natural, la mayoría de ellos, en China e Irán. Colombia ocupa el octavo lugar –según lo expresó el propio presidente Santos– con 572.000 vehículos, aproximadamente. Pero, por alguna extraña razón, la dinámica decreció justo en momentos en que la presión social para procurar alternativas limpias en el transporte público y particular crece.

La gente quiere ver hoy más taxis, buses, volquetas, camiones y furgones –los que más contaminan– empleando alternativas como gas o electricidad. Y Colombia tiene con qué responder, al menos en el primero de los casos, pues se trata de un recurso económico que genera menos contaminantes que el petróleo y sus derivados.

El debate no demora en entrar en escena. Bogotá se prepara para renovar la flota de TransMilenio y su Sistema Integrado de Transporte Público; Medellín ya lo aplica en sus sistemas masivos y evalúa extenderlo a otros modelos, dada la emergencia que vive por la calidad del aire, y Cartagena ha dado muestras de ser la que más ha avanzado.

Si los estudios demuestran el costo-beneficio, es hora de que los gobiernos locales asuman su parte y promuevan que una segunda revolución en materia de gas se produzca. Nada se pierde con intentarlo.

editorial@eltiempo.com.co

MÁS EDITORIALES

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA