El fin de una huelga sin sentido

El fin de una huelga sin sentido

Aparte de un pliego de exigencias que rayaba en el absurdo, el sindicato se negó a conciliar.

13 de noviembre 2017 , 11:33 p.m.

Hay controversias o disputas que, por más que duren, no dejan ganadores. Ese es el caso de la huelga de Avianca que concluyó la semana pasada y cuyo saldo es negativo para todos los interesados: la aerolínea, los pilotos que entraron en cese de actividades y cientos de miles de usuarios de la firma, para no hablar de operadores de servicios turísticos, taxistas o ciudadanos del común.

Es difícil entender cuáles fueron los motivos de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles a la hora de decretar un paro que hizo tanto daño. Aparte de un pliego de exigencias que rayaba en el absurdo, el sindicato se negó a conciliar con la compañía cuando el Ministerio del Trabajo quiso mediar en el conflicto.

Transcurridas más de siete semanas, finalmente Acdac aceptó el camino de un tribunal de arbitramento que será el encargado de pronunciarse sobre el asunto. ¿No habría sido más sencillo y menos traumático escoger esa opción desde un comienzo? ¿Cuántas incomodidades, pérdidas y agravios no se habrían evitado si hubiera privado el sentido común?

Ahora viene el largo camino de volver a la normalidad, algo que no ocurrirá de la noche a la mañana. Este lunes, un comunicado de la compañía describió un proceso que tomará días, pues implica evaluaciones técnicas y psicosociales, orientadas a garantizar el cumplimiento de los itinerarios y la seguridad de los pasajeros. Es de esperar, igualmente, que cuando aumente la oferta de vuelos, los precios de los pasajes disminuyan, pues los usuarios se quejan de tarifas que superan con creces las que se encuentran en condiciones normales.

Además, habrá que esperar la decisión de la Corte Suprema, que deberá emitir un fallo de última instancia, después de que el Tribunal Superior de Bogotá conceptuó que la huelga era ilegal. La sentencia es esperada con expectativa en los círculos empresariales, ya que podría constituirse en todo un hito cuando vuelvan a ocurrir interrupciones en la prestación de un servicio público esencial.

Si prima el sentido común, el veredicto será confirmado. Eso, al menos, aseguraría que los trastornos vividos no queden impunes.

editorial@eltiempo.com

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