Editorial: El dilema ecuatoriano

Editorial: El dilema ecuatoriano

Está en juego el predominio de dos modelos diametralmente opuestos y la estabilidad de democracia.

26 de febrero 2017 , 10:28 p.m.

Un escenario complejo y posiblemente desestabilizador es el que enfrentará Ecuador el 2 de abril, cuando se realice la segunda vuelta de las presidenciales entre el oficialista Lenín Moreno y el conservador Guillermo Lasso.

Decimos complejo y desestabilizador porque el país llega a los comicios absolutamente polarizado, con dos candidatos que producen más dudas que certezas y con la sombra larga del saliente presidente Rafael Correa, que se ha lanzado a una campaña de desprestigio contra Lasso y en la que ha llegado a amenazar con que se aplique la ‘muerte cruzada’, una figura de la Constitución que faculta al Presidente y a la Asamblea Nacional a disolverse mutuamente para ir a nuevas elecciones, en las que él se podría postular.

Tiene la certeza de que ganaría con poco esfuerzo, con lo que consolida la imagen más de caudillo que de estadista con la que ha manejado a su país en esta década, y con la que refuerza la tendencia de los líderes del socialismo del siglo XXI a repetir en el poder a través de la vía electoral, que es la vía buena, salvo por el deseo de eternizarse allí. Además, la mayoría absoluta de su movimiento Alianza País en el Legislativo ayudaría.

Dicho esto, no hay razón para no reconocer los incontestables logros del decenio de Correa, en el que, ayudado por la bonanza petrolera, logró subir el nivel de vida de los ecuatorianos, consolidar una infraestructura soñada y darle una fundamental estabilidad política al país, si se piensa que en nuestro vecino era casi norma que los presidentes no terminaran su periodo constitucional. Bucaram, Mahuad y Gutiérrez dan fe de eso. Pero la crisis económica, los escándalos de corrupción y, por qué no, el estilo confrontacional, autoritario y explosivo de Correa han golpeado la continuidad de este proyecto.

Moreno no ofrece confianza a amplios sectores, porque existe la percepción de que, a través de él, Correa gobernaría en cuerpo ajeno; y a Lasso, como ministro y banquero, se le atribuyen serias responsabilidades en la debacle financiera de Ecuador a finales de los 90 y que terminó en la dolarización y en la salida masiva de ciudadanos al exterior.

En esa especie de salto al vacío que para muchos significaría esta elección, Lasso arrancó punteando, según una encuesta de Cedatos, que le da 52,1 por ciento de intención de voto contra 47,9 de Moreno, una vuelta de torta porque en la primera vuelta el oficialista aventajó por más de 11 puntos de diferencia, pero no le alcanzó para el 40 por ciento requerido.

Habrá que esperar otros sondeos para hacerse una mejor imagen. Sin duda, Lasso tiene más margen de crecimiento si logra consolidar una alianza de ‘todos contra Lenín’. Pero la bandera del miedo que está agitando el actual mandatario, al considerar que está en riesgo su legado, podría ser muy efectiva.

Ecuador se alista para una elección crucial. Que la reflexión, el buen juicio y el mejor sentido ciudadano acompañen su decisión, porque lo que está en juego no es solo el predominio de dos modelos diametralmente opuestos, sino la estabilidad de la institucionalidad democrática, que tanto le ha costado conquistar a este querido país.

editorial@eltiempo.com.co

EL TIEMPO

MÁS COLUMNAS

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA