Ejemplo de un país mejor

Ejemplo de un país mejor

Es esperanzadora la premiación de 300 policías por la Cámara de Comerciantes de la comunidad LGBTI.

01 de julio 2017 , 12:00 a.m.

La siguiente noticia es una señal de que, en medio de sus vicisitudes y sus discusiones, que nunca faltan, Colombia va volviéndose día por día un país mejor, un país capaz de cambiar sus malas costumbres y de transformar su cultura: luego de asistir a un taller de tres meses, en el que se les demostró que la diferencia no tiene por qué conducir a la violencia, 300 policías fueron premiados por la Cámara de Comerciantes de la comunidad LGBTI –fueron certificados como agentes tolerantes, amables y respetuosos con estos ciudadanos colombianos– en la localidad de Chapinero, en Bogotá.

Cuenta el cronista Felipe Motoa, en las páginas de este mismo diario, el caso de un patrullero santandereano de apellido Mangones que, gracias a los talleres mencionados, consiguió reparar la relación con su hermano homosexual: por culpa, quizás, de los prejuicios de siempre y de los fuertes rezagos de la cultura machista, no era nada fácil –explicó Mangones el día de la premiación– restablecer como un trato entre iguales la tensa relación entre los recios agentes de la ley y los ciudadanos de la comunidad LGBTI, pero entonces “llegaron los capacitadores, que nos enseñaron a dar un buen trato a estas personas”, y la policía de Chapinero volvió a servir a la ciudadanía en pleno.

Policias condecorados LGBTIQ

Felipe Cárdenas (de corbata), presidente de la Cámara de Comerciantes LGBT de Colombia, le entregó el certificado Friendly Biz a la estación II de Chapinero.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Desde hace ya varios meses, la Cámara de Comerciantes LGBTI (CCC) ha estado expidiendo esa certificación, Friendly Biz, a una serie de empresas privadas colombianas que han aceptado formarse para ser respetuosas de la diversidad sexual; pero que 300 policías bogotanos hayan dejado de mirar de reojo a los homosexuales, a los travestis y a los transgéneros –y, sobre todo: que hayan vencido su resistencia a dar un trato diferencial a los ciudadanos no heterosexuales– es un paso gigantesco en la dirección correcta. Se habla, desde ya, de llevar los talleres de la CCC a las demás localidades de la ciudad.

Dice el adagio popular que suele temerse a lo que se desconoce. No es nada fácil, sin embargo, lograr lo conseguido por estos trescientos agentes: dejar de desconocer, dejar de temer.

- editorial@eltiempo.com

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