Contaminación que mata

Contaminación que mata

El análisis de ‘The Lancet’ se convierte en una provocación para las autoridades ambientales.

23 de octubre 2017 , 01:53 a.m.

La Comisión Sobre Polución y Salud, un proyecto de dos años en el que participaron más de 40 expertos, organizado por la revista ‘The Lancet’, dio a conocer el viernes pasado una descarnada radiografía mundial sobre los estragos que a todo nivel deja la polución.

Que la contaminación del ambiente en el país se lleve por delante más vidas de las que arrasan males como el cáncer, la diabetes y los infartos juntos es motivo suficiente para encender todas las alarmas. Más cuando la mayoría de estos decesos se podrían aminorar y hasta evitar si existieran voluntad y decisión para actuar.

Sin embargo, a juzgar por los informes que a nivel mundial nos dejan rezagados en el determinante tema de proteger el aire, el agua y los ecosistemas, no queda más que decir que, a pesar de algunos esfuerzos aislados, se carece de políticas integrales efectivas para frenar la amenaza derivada del maltrato al medio ambiente. Una amenaza para la vida y para las economías.

Para empezar, la rigurosa investigación da cuenta de 9 millones de personas, la mayoría niños y ancianos, que en un solo año (2015) perdieron la vida por estas circunstancias, y al menos cinco veces esa cantidad quedaron con graves problemas de salud. Sin contar que estos factores parecen ensañarse con las regiones más pobres y con la gente más necesitada, condiciones que a partir de datos oficiales cobijan a Colombia dentro del informe.

Hace apenas unos meses, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) informó que la sola contaminación del aire le cuesta al país 15,4 billones de pesos por gastos en salud cada año y termina con la vida de 10.527 personas, además de provocar 67,8 millones de síntomas en el mismo periodo. Cifras que, según el Instituto Nacional de Salud (INS), no concuerdan con lo que ocurre, de verdad, en los hospitales, por lo que se presume que son mucho más elevadas.

De ahí que el análisis de ‘The Lancet’ se convierta en una verdadera provocación para las autoridades ambientales y sanitarias locales, al inferir que la contaminación desliza por un desagüe irrecuperable el 4,1 por ciento del PIB, más de 12.000 millones de pesos anuales y, con ellos, mal contados, 32.350 muertos (en cifras del 2015), algo simplemente aterrador.

Pero más allá del asombro, estos datos merecen atención de los hacedores de políticas. Porque en momentos de vacas flacas en materia económica, saber que por falta de medidas contundentes se pierde mucho más dinero por la contaminación que el invertido en salud o educación en el presupuesto público es razón de sobra para levantar la cabeza y actuar con decisión. Ahora, si a eso se le agrega que por estos descuidos se muere 15 veces más gente que por todas las formas de violencia, continuar en la inacción o disfrazarla con medidas mediocres y de corto plazo sería una vergonzosa irresponsabilidad.

El país necesita una seria política de Estado para atenuar la contaminación y proteger el medioambiente, y consecuentemente a la población, que desborde cualquier gobierno y la retórica politiquera que esto promueve. Las cifras y la evidencia están ahí, y se sabe, de sobra, lo que hay que hacer.

editorial@eltiempo.com

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