Editorial: Buenas sensaciones

Editorial: Buenas sensaciones

La conversación del presidente Santos y Trump mostró que hay interés de seguir con la cooperación.

12 de febrero 2017 , 11:52 p.m.

Auspiciosos para Colombia resultaron los primeros acercamientos entre la nueva administración de Estados Unidos y la Casa de Nariño, un proceso de filigrana diplomática en el que se ha reconocido el papel que ha cumplido nuestro país como socio estratégico de Washington en la región y que debe renovarse, dados los nuevos vientos que soplan en la Casa Blanca.

La conversación telefónica que sostuvieron el presidente Juan Manuel Santos y su par Donald Trump el sábado, y antes con el vicepresidente Mike Pence, versaron sobre los diversos ámbitos que han guiado la relación bilateral, más allá del tema obligado del narcotráfico.

El presidente Santos le hizo una amplia exposición sobre el estado de la economía colombiana, de los avances del proceso de paz con las Farc y del que recién se inicia con el Eln. Además, le pidió apoyo para que el Congreso de ese país les dé luz verde a los fondos para el Plan Paz Colombia, que fueron autorizados por la administración Obama. Trump le expresó su apoyo a la paz, su deseo de fortalecer vínculos y le extendió una invitación a la Casa Blanca. Más allá del protocolo, todo esto es positivo. Se temía que con la llegada del republicano pudiera cambiar la relación, pero la diplomacia colombiana ha aprendido que hay que trabajar sin importar el signo político del presidente. De hecho, en los grandes temas de la relación se ha contado con el apoyo de los dos partidos.

Eso no significa dormirse en los laureles y eso bien lo han entendido en la cancillería y en nuestra embajada en Washington, que se anotaron un hit. Con otros países, esos primeros contactos han terminado en polémicos desencuentros. Ahora bien, el acento que Trump ha puesto en la lucha contra el crimen trasnacional, con sus recientes órdenes ejecutivas, tiene que hacer necesariamente que Colombia redoble esfuerzos en su lucha contra el narcotráfico. Hay preocupación por el aumento del número de hectáreas sembradas. Ese es un desafío clave en el posconflicto.

De si se habló de nuestro TLC, dadas las embestidas de Trump contra ese tipo de acuerdos, no hubo detalles, pero en cambio queda en la boca el buen sabor de que hay interés de seguir en la senda de la cooperación y la ayuda.

EDITORIALeditorial@eltiempo.com.co

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