Acciones imperdonables

Acciones imperdonables

Parece que la gente tiene que agradecer y aplaudir que las EPS cumplan su deber.

11 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

Las EPS son las depositarias directas de la salud y el bienestar de los colombianos. De ahí que el parámetro inamovible es que, por su carácter, tienen que hacer bien las cosas. Es decir, no hay razones para transigir con desenlaces que alejen a estas empresas de la calidad, la oportunidad y la suficiencia de los servicios con los que se comprometieron y por los que tienen que responder.

Y, aunque esto debe ser la norma en cualquier lugar serio, en el que los acuerdos entre la sociedad y sus servidores se respetan sin atenuantes, en este caso, además de ser la excepción, parece que la gente tiene que agradecer y aplaudir que las EPS cumplan su deber.

Quizás lo que más indigna es que algunas EPS dejen entrever una especie de desprecio por sus afiliados

Basta con ver el escalafón de satisfacción, dado a conocer en días pasados por el Ministerio de Salud, para evidenciar que a la mayoría de estas empresas las rajan sus propios afilados, que se acostumbraron a esperar de ellas lo mínimo. Pero quizás lo que más indigna es que algunas de ellas dejen entrever una especie de desprecio por estos, al punto de dejarlos tirados a su suerte y a expensas de que los ‘recojan’ otras que proyectan que con eso hacen un gran favor.

Es el caso de aquellas que, después de hacer lo suyo, se declaran en quiebra y dejan un cúmulo de deudas por las que nadie responde; y el de otras, como Coomeva EPS, que, simplemente, al ver que no es rentable en algunos lugares, da la espalda y se va, en una repetida operación que hoy la concentra meramente en cien municipios, cuando su esencia le exige tener cobertura en todo el país.

Deshacerse de 300.000 afilados y desaparecer de 223 municipios, como lo anunció la semana pasada y que se suman a otro tanto que dejó a la deriva hace un año, resulta imperdonable. Ya es hora de que Coomeva EPS deje claro, de una vez por todas, si puede cumplir con su tarea o, de lo contrario, se retire del sistema de salud al que las condiciones ventajosas con las que viene operando le causan daños irreparables, empezando por la incertidumbre de muchos de sus asegurados que requieren continuidad en el tratamiento de sus enfermedades.

Además, porque todo esto enturbia más un sector al que no le cabe un problema más. Lo que no impide exigir que se enderecen las que están fuera de rumbo y que las que cumplen reciban medio aplauso.

- editorial@eltiempo.com

EPS

Los resultados de satisfacción se obtuvieron a partir de encuestas a 26.502 usuarios.

Foto:

Yomaira Gandett

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