Editorial: A crecer con el medioambiente

Editorial: A crecer con el medioambiente

Abrir los ojos ante la riqueza biodiversa del territorio será otra forma de construir paz.

02 de febrero 2017 , 08:18 p.m.

El posconflicto y sus retos no serán los únicos desafíos que determinen el desarrollo de la economía colombiana. Esta semana, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) puso en la mesa un factor que no pocos sectores juzgan, equivocadamente, como palo en la rueda: el del medioambiente. Ignoran quienes así piensan, y he aquí la buena noticia, que este precisamente podría significar lo opuesto: la gran alternativa para el país.

La apuesta del Gobierno es crear una misión especial que le dé un giro de 180 grados a esa percepción de que no se puede crecer sin destruir el ambiente. Y la meta, movilizar la economía hacia un crecimiento verde que podría resultar más rentable de lo que hace algunos años se creía.

El sector forestal es el primer ejemplo de ese gran potencial que está a la espera de que Colombia le preste la debida atención. El informe del DNP advierte que de los casi 7,2 millones de hectáreas aptas para ese negocio, solo se aprovechan 0,5 millones, es decir, el 6 por ciento. Nada más una nación como Chile, que solo tiene 3 millones de hectáreas aptas, las aprovecha en su totalidad, y los beneficios de esa actividad aportan cerca del 3 por ciento de su producto interno bruto (PIB).

Y si el país ha estado ciego ante las ventajas de una bioeconomía, tampoco ha hecho méritos para conservar su patrimonio natural. El diagnóstico que deja el DNP demuestra que los retos para hacer girar el modelo no son menores: seguimos rezagados en comparación con Estados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el selecto club al cual Colombia aspira a ingresar, en indicadores como la calidad del agua, el ahorro en recursos naturales y la cobertura forestal.

Este último punto es tal vez el que más le sigue haciendo daño a la sostenibilidad del país. En los últimos 25 años se perdieron 5,2 millones de hectáreas, 3 de estos en zonas donde se vivió el conflicto. Y lo más grave: mientras que en años recientes las economías más poderosas del mundo recuperaron sus bosques –reforestando cerca del 4,34 por ciento de esas áreas verdes, a la vez que aumentaron su desarrollo económico–, Colombia perdió el 5,25 por ciento de sus territorios boscosos.

Los indicadores para el tema de agua y cambio climático son igual de desafiantes: Colombia apenas trata el 37 por ciento de sus aguas residuales y, en comparación con otras naciones de la Ocde, somos mucho más vulnerables que el promedio de estas ante los embates extremos del clima.

La misión del DNP, que estará acompañada en el próximo año por expertos internacionales, es titánica, pero, sin duda, crucial para que el desarrollo del país se transforme en la década siguiente. Su meta es trazar ese mapa para que Colombia no dé más palos de ciego por los caminos del desarrollo sostenible. Abrir los ojos ante la riqueza biodiversa del territorio también será otra forma de construir paz y tomar nuevas sendas de desarrollo que redunden en bienestar para todos. Y lo más importante, dado que cada vez será un requisito de carácter más obligatorio que optativo, sobre todo si queremos ser responsables con las próximas generaciones: en plena armonía con el ambiente. Eso es vital.editorial@eltiempo.com

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