Adiós a un gran maestro

Adiós a un gran maestro

Pepe Sánchez fue un gran director que cargó de humanidad todas las producciones que tuvo a su cargo.

22 de diciembre 2016 , 08:23 p.m.

Pepe Sánchez fue un gran maestro. Fue un pionero que sacudió la acartonada televisión colombiana, un estupendo actor en series que trataban a los espectadores como iguales, un libretista con un oído especial para recrear el habla popular, un valiente documentalista de izquierda que se vio obligado a exiliarse, un gran director que cargó de humanidad todas las producciones que tuvo a su cargo –podría decirse que gracias a muchas de sus obras, hechas con su ojo de cineasta, la televisión dio al pueblo colombiano una cultura, una narrativa en común– y un agudísimo observador de la realidad que no solo parodió la idiosincrasia nacional, sino que logró poner en escena el drama de aquellos que solo alcanzan el protagonismo en la ficción.

Luis Guillermo Sánchez Méndez nació hace 82 años en Bogotá en una familia de clase media de Las Aguas que lo apodó Pepe para siempre. Pronto, empujado al arte por un querendón padre fotógrafo y hecho a la compasión por la influencia de una madre que tuvo un orfanato, Sánchez se dedicó a pensar en relatos que devolvieran al hombre su dignidad. Pasó por la radio. Pasó por el cine: 'San Antoñito', su mediometraje famoso, fue reconocido en el festival de Cannes. Pero la televisión le pidió que la llenara del contenido que se esperaba de las artes encumbradas. Y él se dedicó a darles a los televidentes obras maestras como 'Don Chinche', 'Romeo y buseta', 'Café' o 'El cuento del domingo', sin olvidar que lo popular no significa chabacano sino auténtico, cultura, sobre todo.

Habría podido quedarse en los 300 capítulos de 'Don Chinche' para ser celebrado como lo que fue: un maestro de lo humano nacido en Colombia. Pero su obra fue mucho más. Fueron sus telenovelas que salvaron al melodrama latinoamericano de sus lugares comunes, sus series que imaginaron un público semejante al del teatro y la música y la literatura. Pero su obra también fue él, lleno de unas ganas de vivir que transmitió a su familia y a sus amigos, que en sus últimos días llegó a inspirar un proyecto de ley que pretende dignificar el trabajo de los creadores de una televisión que haría bien en perseguir la altura de Pepe Sánchez, ese personaje extraordinario a quien al cerrar el capítulo de su vida Colombia despide con un aplauso.


editorial@eltiempo.com

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