Señor Director:
Para dar respuesta a la nota publicada en su periódico el día sábado 27 de septiembre titulada 'Reducción de la natalidad en Colombia es insuficiente', la cual no por no tener firma no tiene doliente, quisiera centrarme en tres puntos claves de la misma: 2,27-pobreza-educación.
Es increíble que en pleno siglo XXI, y con los críticos ejemplos que tenemos en Europa, Rusia y algunos países orientales, alguien se atreva a afirmar que un nivel de reposición poblacional del 2,27 es "insuficiente". ¿Insuficiente para qué? ¿Para hacernos un país "desarrollado"? ¿Para hacernos un país rico?
Bastaría ver que ese nivel de desarrollo que tanto nos quieren meter por los ojos está un poco obsoleto, no sólo desde el punto de vista económico, sino social y cultural. Recordemos, por si acaso, la cifra elemental recibida en los años escolares del 2,1 como nivel de reposición poblacional mínimo para que un país pueda mantenerse joven y en equilibrio. Bastaría ver también ejemplos como el de Francia, Suecia, Hong Kong y otros, que a pesar de sus millonarias inversiones (proponen o instrumentan subsidios para que se tengan más hijos; Francia tiene un costoso sistema de asignaciones a mujeres con más de un hijo; Vladimir Putin propuso aun mayores beneficios para fomentar que las mujeres rusas tengan más hijos; Japón está considerando mayores incentivos, etc...) NO encuentran la manera de levantar sus niveles de reposición, que bien lejos se encuentran del tan conocido 2,1.
Parece ser que algunos olvidan argumentos de economistas de la talla de Gary S. Becker, Premio Nobel de Economía (1992), profesor de economía de la Universidad de Chicago, académico de Hoover Institution y miembro del consejo asesor del Proyecto de Privatización del Seguro Social del Cato Institute, quien afirma que, al final, estos países ricos y "desarrollados" se están quedando pobres. Pobres en jóvenes, pobres en innovación, y esto lo afirmo yo, pobres en espíritu.
Por otro lado, y siguiendo con la idea de desarrollo, tildar de poco preparadas o de faltas de educación a las mujeres que tienen más de 1,4 hijos no es sólo una contradicción sino una falta de respeto. Repasando los ejemplos de los países citados antes, donde el 100 por ciento de la población tiene acceso a la educación básica y más del 70 por ciento a estudios superiores, y viendo el fracaso de esta educación a la hora de generar "desarrollo" y riqueza a sus propios países, me gustaría preguntar quiénes son más desarrollados, inteligentes y preparados: ¿los que todavía tienen conciencia social o los que egoístamente quieren quedarse solos en este mundo?
Ana María Ramírez
Señor Director:
Acerca de su editorial 'Se busca Supersalud' (13-09-08), la crisis de la Superintendencia Nacional de Salud se debe a: 1. La politización, por no decir la politiquería de la entidad. 2. La interinidad del Superintendente, que no puede actuar sino a través del Ministro de la Protección Social; la Superintendencia, desde la llegada del ministro Palacio, perdió toda autonomía técnica en el ejercicio de la inspección, vigilancia y control. 3. El aumento de la planta y la creación de delegados avivaron el apetito de los grupos políticos que respaldan al Presidente y no fortalecieron a la Super, entidad maniatada por el Ministro, con más funcionarios (entre más vacas menos leche) y recursos, pero malgastando su gestión en acciones inocuas.
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Señor Director:
Las funciones de la Superintendecia Nacional de Salud no se están cumpliendo. El Gobierno no ha mostrado interés en la salud de la gente. El cuerpo médico y toda la salud nacional claman por que esta entidad tenga libertad de acción. Es urgente el nombramiento en propiedad del director de la Super. La salud está huérfana de políticas que protejan el bienestar físico, mental y de recreación de los colombianos.
Pedro Tinoco Navas
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Señor Director:
La Superintendencia Nacional de Salud no puede seguir acéfala por más tiempo ante múltiples problemas del sector, como el de la planilla única, los desechos hospitalarios, los hospitales regionales y el servicio que prestan las EPS. El Estado debe tener un control más decidido sobre la salud. Es bueno que se empiece un cuestionamiento sobre las "bondades" de la privatización para saber si realmente ha beneficiado de una manera práctica a los pacientes.
Ariel Peña
Bogotá
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Señor Director:
Increíble que en un país como este, con tantos problemas en la salud, la Superintendencia siga sin cabeza. Todo por las ambiciones políticas y los intereses de los poderosos del negocio, favorecidos desde la ley 100. Mientras tanto, los colombianos, especialmente de estratos bajos, siguen 'pagando el pato'. A nadie le duele la salud del pueblo.
Luis Alberto Velandia
Bogotá
Señor Director:
Luis Carlos Sarmiento tiene razón: "en Colombia no hay justicia" porque mientras existan leyes injustas no puede generarse una justicia equitativa. El sistema de rebajas de penas y las prerrogativas y gabelas que se dan a los criminales no se compadecen con la magnitud de sus crímenes. Penas bondadosas para delitos de lesa humanidad y castigo fuerte para quienes cometen delitos menores; violadores de niños y asesinos que pagan penas mínimas; usureros que viven de despojar a un pueblo de sus casas; banqueros que recibieron y reciben beneficios, pero mantienen un sistema injusto de créditos de vivienda.
Sí, realmente no hay justicia.
Alejandro R. García Salzedo
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Señor Director:
En Colombia hay poca justicia. En este momento de paro, no hay ninguna. Está a la deriva. Pero es que lo que hace falta es un Ministerio de Justicia, dirigido por un jurista independiente y probo. Pero, además, tampoco hay justicia social; es decir, no hay equidad. Y mientras aquella no se ejerza, con una balanza justa y recta, ni esta última exista, estaremos perdidos y cada vez con más heridas y resentimientos. El país clama justicia.
Luis Eduardo Rocha
Bogotá
Señor Director:
Sería bueno no limpiar ni repintar la pared del nuevo edificio de la Universidad Nacional, en la que algunos estudiantes pintaron grafitis antes de que se inaugurara, y enmarcarlos estableciendo que se trata de un Monumento a la estupidez y a la falta de sentido de pertenencia. Si ni siquiera cuidamos lo bueno que vamos logrando con mucho esfuerzo...
Claudia Fadul de Ospina
Señor Director:
Es inaudito que el azúcar -que hace unos meses costaba seiscientos pesos y menos la libra- hoy cueste mil doscientos pesos. Todo porque el Gobierno autorizó que se hiciera alcohol para revolver con la gasolina. Aparte de la huelga de corteros. Con la producción de alcohol de caña de azúcar solo están ganando los ingenios azucareros. ¿Por qué el gobierno de la mano firme y el corazón grande no les exige a los productores del azúcar que produzcan este artículo vital de nuestra alimentación a precios razonables para el pueblo, habida cuenta de las enormes ganancias que obtienen al vender su alcohol? Igual ocurre con el maíz, que subió a precio de gasolina. Urge una solución ante el encarecimiento de estos productos básicos de la canasta familiar.
Ramiro Castellanos Aceros
Señor Director:
Dizque en Colombia se está protegiendo a la microindustria, pero el Invima, para dar el registro, demuestra lo contrario. Unos amigos, para sostener a su familia, decidieron montar una empresita pequeña, pues están desempleados. Por el registro les cobraron dos millones, pero además, por la inspección cobran quinientos mil pesos. Si al hacer la revisión encuentran alguna falla, vuelven a cobrar otros quinientos mil por la siguiente, como si se transportaran en helicóptero. ¿Será eso posible? Mejor dicho, esta entidad hace quebrar a los microempresarios antes de empezar a funcionar.
Ángela de Galvis
Señor Director:
En reciente artículo de Óscar Acevedo, titulado 'Descubriendo a Gaitán', en el cual narra su asistencia al musical Gaitán, el hombre a quien amé, dice: "Cuál no sería mi sorpresa cuando me encontré de cara con un ser totalmente desconocido dando un sobrecogedor discurso en pleno 9 de abril...". El discurso en cuestión es la 'Oración por la paz', que pronunció Gaitán el 7 de febrero de 1948, dos meses antes de su magnicidio, el día en que se "jodió Colombia".
Guillermo Rozo Riveros
La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad. PABLO NERUDA
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