La inseguridad en Bogotá
Señor Director:
Ya un lector recomendó lo más adecuado respecto de lo que su editorial (06-09-08) califica como 'Más inseguros': patrullar, patrullar y patrullar. Que la gente vea una policía dispuesta. Pero es que a la policía de Bogotá no se la ve por ninguna parte. Se la ve comiendo las cositas que ofrecen los vendedores ambulantes, que, al ocupar con su complacencia parte del espacio público, afean las calles y trastornan la movilidad. Ya es hora de que el general Naranjo lidere un gran movimiento de orden y protección de la comunidad bogotana, tan importante y cuantiosa como la nacional.
Densel Jakim
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Señor Director:
El problema de la inseguridad en Bogotá es muy delicado. La gente vive nerviosa y es víctima con mucha frecuencia. Aquí hay sicariato, robos, atracos y fleteo y esculcan. Y no hay suficiente policía. Pero, además, en los barrios se dice que la policía conoce a los delincuentes, los captura y pronto salen libres. ¿Qué pasa? ¿La ley tampoco sirve? ¿Por qué no sale de vez en cuando, como hacía antes, la PM? ¿Por qué no hay requisas más generales? El Ministerio de Defensa y la Alcaldía tienen que actuar de la mano. Si no, los bandidos nos la ganan.
Pedro Samuel Hernández
Bogotá
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Señor Director:
No hay razón para presentar a Bogotá como una ciudad exageradamente insegura. Más inseguras son Washington, Nueva York y Río de Janeiro. Pero sí sería bueno que se evaluara si la policía que tenemos sirve o hay que remplazarla. Porque los agentes que tenemos solo aparecen en las horas del pico y placa o amangualados allí donde hay taxistas y vendedores ambulantes, trastornando la vida ciudadana.
Solita Santamaría
Bogotá
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Señor Director:
Mientras el Alcalde de Bogotá se presente como un "negociador", buscando con "pactos" acomodar las circunstancias, no se logrará nada. Cero tolerancia debe ser la pauta. Basta ver cómo, por ejemplo en el uso del espacio público, no hay autoridad. Mucho menos en la circulación y el tránsito, donde las señales son un adorno. Estas no son tenidas en cuenta ni por las mismas autoridades. Nada tampoco se puede esperar de controles sobre las armas, la droga y la prostitución.
Francisco Pardo
El paro no para
Señor Director:
Aunque los perjuicios para mucha gente han sido enormes, el problema es más complejo y de difícil solución. Por un lado, el Gobierno no tiene plata (se la siguen robando los corruptos), y por el otro, Asonal trata de lograr el cumplimiento de la Ley 4a. de 1992, que ordena la nivelación de salarios. En este sector, la diferencia de salarios es aberrante e injusta. Los magistrados devengan entre 45 y 47 salarios mínimos; funcionarios jefes de sección y mandos medios, entre 30 y 32; jueces, entre 7 y 11, y el resto, entre 1 y 3 salarios mínimos. Tienen toda la razón los trabajadores de a pie de la Rama Judicial. Y son risibles las ofertas del Gobierno.
Gustavo Avendaño
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Señor Director:
Es lamentable que Asonal Judicial no se sienta satisfecha con el incremento salarial de 131.000 millones ofrecido por el presidente Uribe. Colombia, necesitada de mayor inversión social, ampliación de la cobertura escolar y calidad en salud, mientras tanto, la Rama Judicial pugnando por obtener toda la tajada del presupuesto para ella sola. ¡Solidaridad con el pueblo, señores!
Mario Muñoz Mendoza
Fútbol sin radio
Señor Director:
Buenísima la propuesta de prohibir la entrada de radios portátiles a los estadios y la instalación de grandes banderas. Si uno va al lugar donde juega su equipo es porque entiende de fútbol y no necesita de locutores, tantas veces imprudentes, ni mucho menos de inmensos emblemas, porque la mejor bandera está en el uniforme que luce el jugador de las preferencias. Mejor sería poner música.
Mel Senijadek
Bogotá
Sobre la Judicatura
Señor Director:
Fiel lector de la valerosa Claudia López, debo anotarle que en su columna sobre la Judicatura incurre en inexactitudes. No es cierto que la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura "evalúa la gestión de los despachos judiciales", ni que "resuelve, en segunda instancia, los fallos contra sentencias de otras altas cortes". Mucho menos que sea "la columna vertebral de la independencia y funcionamiento de la Rama Judicial". Por fortuna, en la misma página aparece la opinión lúcida y sensata de Pedro Medellín sobre el mismo tema.
Zenón Bustamante
Bogotá
En frío no hacen nada
Señor Director:
'No actuar en caliente' dice su editorial 03-09-08 sobre la cadena perpetua. Lo que pasa es que si no actúan en caliente, después no hacen nada. En frío, los parlamentarios solo trabajan en lo que les conviene. Para la mayoría de los congresistas no es importante ni prioritario el proyecto de cadena perpetua, como para el país, que lo está exigiendo. Ya lo han archivado dos veces. Les llama más la atención conceder rebajas de penas. Es hora de que las tres ramas del poder público se unan para concertar la solución integral y coherente de los grandes problemas del país, como lo aconseja su editorial.
Luis Iván Perdomo Cerquera
Bogotá
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Señor Director:
En la columna editorial del 6 de octubre 'La desidia de la Justicia', la abogada María Eugenia Gómez se pregunta: "¿Vale la pena insistir solamente en la cadena perpetua, cuando hay otras fallas estructurales en la administración de justicia?". Talvez deberíamos empezar por pedir castigo para los magistrados de la Corte Suprema, que se atreven a emitir sentencias como la denunciada por la doctora Gómez y tantas otras esperpénticas que les hemos visto últimamente.
Javier Castaño Salazar
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