Hasta la pena de muerte resulta generosa
Señor Director:
En el caso de Luis Santiago, muy bueno el desborde emocional, muy bueno el cubrimiento de los medios. Cuánto aspaviento de toda la comunidad. Pero, dentro de una semana ¿qué? Igual sucede con nuestros secuestrados. Solo cuando se produce un hecho lamentable nos despertamos. Va a pasar lo mismo que pasó cuando murieron los niños del Agustiniano... ya hasta se nos olvidó cuántos eran.
Lucas García Amaya
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Señor Director:
El asesinato del infante de once meses a manos de su propio padre pone de presente la profunda degradación moral y el trastocamiento de valores en que está sumido el país. Un llamado a la reflexión y a la revisión de las conductas de la población se requiere con urgencia.
Ricardo Buitrago Consuegra
Barranquilla
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Señor Director:
Hasta la pena de muerte resulta generosa para castigar al responsable del crimen del bebé Luis Santiago. Pero, ¿de qué valen las penas extremas, si quienes están encargados de investigar, juzgar y fallar se encuentran desde hace un mes en una especie de ocio que pretenden sea remunerado? En este país tenemos todo un catálogo de penas; lo que hace falta es quien las aplique.
Carlos Díaz Carrasco
Medellín
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Señor Director:
Lo que Colombia necesita no es pena de muerte, ni prisiones perpetuas, sino la realización de la justicia que minimice la proclividad al daño social.
Es hora de realizar todas las tareas que permitan prevenir el delito, cualquiera que sea su modalidad. Escuelas para educar y prevenir el delito.
Carlos Fradique-Méndez
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Señor Director:
Múltiples alertas sobre abuso sexual y maltrato (golpes, fracturas, quemaduras, desnutrición, mendicidad, muerte) infligidos a bebés y niñas y niños advierten que el 80 por ciento de los agresores pertenecen a su círculo familiar: padres, padrastros, abuelos, tíos, primos, hermanos, amigos. ¿Para qué las alertas, si los bebes dolorosa e inhumanamente, hasta ahora y desde siempre, siguen siendo víctimas indefensas y sin voz ante la ley?
Ilse Bartels L.
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Señor Director:
Que por favor el Presidente se ponga las pilas con las penas que se estipulan en la Constitución para las personas que cometen actos brutales como el papá de este pequeño Luis Santiago. A estas personas es necesario aplicarles penas acumulativas. La pena máxima para crímenes como el del niño en Chía debería extenderse a 70 años de prisión sin rebajas de condena.
Alejandra Álvarez y familia
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Señor Director:
Mi corazón aún no se repone de tan trágica noticia que envuelve a nuestro país. Pero hoy con asombro observo que, además del sufrimiento que causa solo la naturaleza de esta noticia, estamos involucrando a más niños inocentes en esto.
¿Cómo es posible que un periodista de televisión le pregunte a un niño de 4 años qué opina de esta tragedia? Por Dios, en televisión nacional. ¡Paremos! No es posible que por el afán de protagonismo y de rating involucremos de manera irresponsable a más niños.
Lucía Britto
En tiempos de crisis
Señor Director:
En el momento están sobre el tapete el desempleo, la informalidad, la recesión económica y la inflación. Buscando corregir esta última, el Banco de la República ha incrementado las tasas de interés, lo cual ha inducido la revaluación del peso, la recesión económica y, por ende, el desempleo.
No ha sido posible que el sector público elimine su déficit fiscal, que sería definitivo para combatir la inflación. Pero es más, el Gobierno contribuye a la inflación incrementando continuamente el precio de los combustibles y las tarifas de los servicios públicos. El desempleo y la informalidad persistirán mientras nos empeñemos en mantener los aportes parafiscales, que no son otra cosa que un impuesto enorme a la contratación de mano de obra formal. La mano de obra informal no paga estos impuestos.
Hugo Belalcázar Lucero
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Señor Director:
Será interesante ver si los empresarios tienen el noble arranque de sacrificar algo de las buenas utilidades que acumularon en los seis años que van del presente gobierno, para aliviar el impacto que la crisis podría causar en el resto de compatriotas que carecen de lo esencial. Es una oportunidad para conocer la casta de los colombianos privilegiados de la fortuna.
Jorge Arbeláez Manrique
Nuevo escudo
Señor Director:
Los símbolos patrios, como el Escudo de Colombia, reflejan parte de la historia nacional; es decir, algo que ya sucedió, y el pasado nadie lo puede cambiar.
Me parece de locos querer cambiar nuestro Escudo en lo que respecta al istmo de Panamá, sustituyéndolo por las islas de San Andrés. ¿Qué tal que Nicaragua nos arrebate estas islas? Entonces, ¿otra vez a cambiarlo? No seamos bobos.
Aníbal Camelo Leaño
Bogotá
Mismo trato a Bogotá
Señor Director:
Cuánta razón tiene el doctor Jaime Castro en su columna 'Finanzas territoriales' (30/09/08). En un acto de justicia y ecuanimidad, las empresas bogotanas o distritales deben tener, para la compra de las electrificadoras de la región, el mismo tratamiento que se dio a EPM para la compra de la electrificadora de su región. Y del mismo modo se debe proceder para las demás regiones del país.
Los bogotanos debemos formar un grupo de presión democrática que impida que sus riquezas sean arrebatadas; muchas ganas deben de tenerles a sus electrificadoras entidades de otras latitudes, tanto nacionales como extranjeras.
El Gobierno Nacional no será ecuánime si no lo presionamos.
Luis Daniel Vega
Bogotá
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