EL CAOS DE LA PLANILLA ÚNICA
Señor Director:
El nuevo método de pago de la seguridad social para independientes es arbitrario y excluyente. La mayor parte de la población no tiene acceso a Internet, ni computador, ni formación en sistemas para hacer el pago virtual. Debería suministrarse un formato de planilla impreso y permitir el pago en los bancos como alternativa para quienes no tenemos acceso a la tecnología o pertenecemos a la tercera edad.
Hernán Pacheco Mira
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Señor Director:
A diario vemos al Ministro de la Protección en funciones de abogado defensor, pero no se le ha visto orientando a los trabajadores independientes sobre cómo pagar la seguridad social con el nuevo sistema de la planilla única. Las escasas recomendaciones de las EPS son las de comunicarse con un teléfono siempre ocupado. En los bancos, donde se deben pagar los aportes, se limitan a enviar a los sufridos usuarios a los mismos teléfonos. Al ministro le corresponde solucionar este problema creado por su cartera.
Juan Manuel Sierra Sierra
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Señor Director:
Muchos en Colombia (como los que laboran en servicio doméstico, vigilantes, albañiles, etc.) no pueden pagar los llamados café Internet. Es absurdo que el Gobierno imponga como única opción de pago de la seguridad social la planilla vía Internet. Si a esto se agrega que el usuario debe tener cuenta bancaria, con los costos y exigencias que implica, están acorralando al ciudadano común. ¿Por qué no nos simplifican la vida en vez de tratarnos como si fuéramos un país del primer mundo, no uno donde la tecnología aún nos atropella?
María Consuelo Casij Rey
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Señor Director:
No creo ser el único con enormes dificultades para pagar la cuota mensual de la EPS. No logro saber cómo encuentro el formulario de pago. Necesito proteger la salud de mi madre de 92 años y he pasado días enteros tratando de obtener la clave que se requiere para pagar por Internet. Antes contábamos con unos formularios impresos que funcionaban. ¿Cómo se las arreglarán los cotizantes rurales o sin acceso a Internet?
Carlos González I.
INTERCAMBIO SIN INTERMEDIARIOS
Señor Director: Comparto la afirmación de su editorial 'Los que quedan' (08-07-08) de que solo el presidente Álvaro Uribe y su equipo de gobierno sean los que contacten al Secretariado de las Farc y escojan un sitio de confianza bilateral para reunirse. Dejemos que los prelados de la Iglesia hagan lo que saben hacer: elevar sus plegarias a Dios para el total éxito de la gestión humanitaria.
Nelson Marmolejo Bejarano
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Señor Director:
De ninguna manera podemos olvidarnos de los que siguen secuestrados. Pero el Gobierno no debe buscar ni aceptar despejes con gente incluida, porque eso sería, ni más ni menos, cambiar un secuestro por otro, entregar población al enemigo.
Toribio Araújo Segovia
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Señor Director:
Su editorial me puso a pensar. Si el rescate de los secuestrados fue realizado sin intervención extranjera, lo indicado es nacionalizar todo lo que deba conducir a la negociación de la paz, tras un intercambio humanitario. El cual no ha perdido camino, como lo sugiere el editorial, pues liberar a los demás secuestrados es la única salida que tienen 'Alfonso Cano' y el 'Mono Jojoy' para seguir siendo los actores políticos que alegan ser.
Mariano Enríquez Ch.
Pasto
ÍNGRID Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO
Señor Director:
Las declaraciones de Íngrid Betancourt desde Francia, pidiendo que el presidente Uribe y el país moderen el lenguaje "radical y extremista de odio" contra las Farc, van en contravía de los sacrificios de las Fuerzas Militares y de un pueblo que ha sufrido las atrocidades de una organización que merece repudio por crímenes de inenarrable atrocidad, que ella misma padeció, y que provocan calificativos que responden a una muy lastimada conciencia nacional. Dios nos libre de ser proclives con el síndrome de Estocolmo.
Jaime Ortiz Áñez * * *
Señor Director:
Las noticias sobre Íngrid demuestran que la política es puro teatro. Cae el telón de la obra "Rescate" y reaparece la Íngrid que creció políticamente respirando el oxígeno de las libertades colombianas. Pero como aquí no tiene posibilidades de pronto éxito, no vendrá a la marcha del 20 de Julio para reclamar la libertad de los 800 secuestrados que quedan en manos de las Farc. Su interés se concentra en París, donde es una heroína y hasta podría aspirar a ser presidenta después de haberse hecho famosa con la venta de millares de copias de su libro.
Nazaria Vives Monsalvo
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Señor Director:
Está equivocada Íngrid cuando conmina al presidente Uribe a "mitigar su lenguaje de odio". El Presidente ha utilizado el lenguaje de la verdad sobre situaciones que afectan al país y en respuesta a las andanadas de los países vecinos. Curioso que no haga esa invitación a los presidentes de Venezuela o Ecuador. Otorgándole el beneficio de la duda, puede ser fruto de la confusión de emociones al ser liberada y pisar su segunda (¿o primera?) patria, Francia.
Miguel Elasmar Hakim
LAS PACES CON LA CORTE
Señor Director:
Dice el evangelista Mateo (6: 5,6): "... Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres (...) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público..." Ah, y no lleves fotógrafo.
Ernesto Guerrero Mata
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Señor Director:
Gracias a Dios todo vuelve a la normalidad. Hecho el pronunciamiento de la Corte Constitucional, la idea del referendo debe ser archivada para concentrarnos en los verdaderos problemas del país. Medios, rama Judicial, pensadores y comunidad en general deben persistir en hacer claridad sobre la valoración de testigos dudosos, porque los fallos no pueden seguir basándose en dichos de mala reputación. Este tema no se debe olvidar tan fácilmente.
Rubén Darío Bravo Rondón
CONTRARIEDAD EN LAS PLAYAS
Señor Director:
En mis vacaciones conocí el mar, pero nunca imaginé que en ese primer viaje fuera a salir espantada de las playas de Cartagena por el número de vendedores que persistían en ofrecer masaje, gafas, camarón, etc. En esa ciudad y en Santa Marta toca poner acento costeño, pues si ven que es "cachaco" le cobran el triple. Por último, lamento no haber conocido las playas de Santa Marta cuando el carbón no las tenían tan negras.
Eliana Valderrama Martínez
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