Sí al ‘habeas corpus’ animalista

Sí al ‘habeas corpus’ animalista

No más al cautiverio y al maltrato de las mascotas. Estas conductas deben ser sancionadas.

01 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

De avanzada, pero no de pionera, puede calificarse a la Corte de Suprema de Justicia por su memorable fallo de ‘habeas corpus’ a favor del oso de anteojos Chucho, que está hace 18 años en el zoológico de Barranquilla y volverá a la libertad que nunca debió perder. Este recurso jurídico, como se sabe, es una acción pública que tiene por objeto la protección de la libertad personal de quien se encuentre capturado con violación de las garantías constitucionales o legales, o sea sometido a una prolongación ilegal de la privación de su libertad.

Esta sensata decisión no es pionera, digo, porque ya ha habido casos similares como el que ocurrió en Argentina en noviembre del año pasado: Pedro Pozas Terrados, director ejecutivo del Proyecto Gran Simio, que lucha por los derechos de los grandes monos antropomorfos y que tiene su sede principal en España, nos informó el 4 de abril con gran júbilo a sus seguidores que: “El pasado 3 de noviembre del 2016, el Tercer Juzgado de Garantías del Poder Judicial en el estado argentino de Mendoza, dictó una sentencia histórica a nivel mundial y de especial trascendencia en el reconocimiento de los derechos de los animales y en especial de los grandes simios jamás concedida a un ser no humano en favor de una chimpancé llamada Cecilia.

"Varios años ha durado el proceso judicial en el que la Asociación de Funcionarios por los derechos de los Animales (Afada) en colaboración con el Proyecto Gran Simio de España y Brasil presentaron un ‘habeas corpus’ para esta chimpancé que permanecía en soledad tras la muerte de sus dos compañeros en el zoológico de Mendoza y que se encontraba en unas condiciones lamentables e infrahumanas, sin espacio suficiente, pisando solo cemento...”.

En el caso de Cecilia, la jueza María Alejandra Mauricio dijo que la chimpancé y los grandes simios en general “son seres sintientes y por ello sujetos de derechos no humanos”, por lo que ordenaba su traslado inmediato al santuario adscrito al proyecto Gran Simio Internacional en Brasil… “No se trata aquí de otorgarles los derechos que poseen los seres humanos sino de aceptar y entender de una buena vez que estos entes son seres vivos sintientes, que son sujetos de derechos y que les asiste, entre otros, el derecho fundamental a nacer, a vivir, a crecer y morir en el medio que les es propio según su especie”, argumentó.

Que se estudien y planteen acciones judiciales a favor de los derechos de los animales a su libertad y dignidad

El Proyecto Gran Simio y ONG animalistas y de protección animal en Colombia y el mundo piden que se estudien y planteen acciones judiciales a favor de los derechos de los animales a su libertad y dignidad. Este llamado debe acatarse, y la libertad para ellos no debe calificarse de insólita, ni muchos menos de absurda, como se ha dicho recientemente en algunos medios de comunicación a raíz del fallo sobre Chucho, aunque lógicamente es complejo y a veces imposible el reacomodo para seres que han estado viviendo fuera de su hábitat y por lo tanto cada situación debe ser manejada teniendo en cuenta sus especificidades. Sin duda, el debate generado debe servir de base para tomar medidas definitivas en contra del cautiverio animal y mucho menos en condiciones de hacinamiento o soledad sobre frías lozas de cemento como ocurre en la mayoría de los casos.

Dicho sea de paso, ojalá el Código de Policía logre que se apliquen sanciones efectivas no solo a los que dejan las heces de sus mascotas desparramadas por toda las vías públicas, sino también a los dueños de estas que las encierran y amarran en largos días y noches de soledad. No más al cautiverio y al maltrato de las mascotas. Que estas conductas sean demandadas y sancionadas. Como dice la Corte en su ‘habeas corpus’ para Chucho, “los animales son sujetos de derechos sintientes no humanos… deben ser objeto de protección y conservación frente al padecimiento, maltrato y crueldad injustificada”.

P. D. A propósito: un reconocimiento a la Sociedad Protectora de Animales de Medellín en sus 100 años y a su director Aníbal Vallejo, quien le ha dedicado 30 años de su vida. A ella y a él, gracias en nombre de una cultura de mayor respeto a los animales que han logrado crear en medio de todas las dificultades posibles. Merecen un homenaje público.

SONIA GÓMEZ GÓMEZ

Columnistas

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