Me siento orgullosa de EPM

Me siento orgullosa de EPM

Hay que cuidar EPM como joya de la corona. No hay que permitir que nos pase lo de Isagen.

22 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

Sí, me siento orgullosa de EPM. Ojalá todos los compatriotas en sus unidades territoriales pudieran sentir el mismo orgullo por una o varias de sus organizaciones públicas, como el que sentimos en Antioquia por esta empresa. Esto sin desconocer que sobre ella merodean desde hace varios años fieras sueltas como la politiquería y decisiones que aún nos preocupan como la fusión de UNE con la multinacional Millicom.

La contingencia de Hidroituango nos ha demostrado que EPM tiene firme uno de los pilares de su éxito: el respeto, el sentido de pertenencia y el respaldo de la comunidad, de la clase empresarial y política y de sus funcionarios. “Estamos todos contigo, gerente”, decían a una voz los empleados que se abarrotaron en el área central del edificio inteligente –4.000 laboran en esa sede principal– para expresar su solidaridad y compromiso al gerente Jorge Londoño de la Cuesta, al final de una rueda de prensa de las tantas que ha dado la organización para hablar claramente sobre los peligros que representan para la zona de influencia los problemas que se vienen presentando en su construcción debido a fallas geológicas ocurridas en el mes de mayo, históricamente el más lluvioso del año.

Asistí a dicha rueda de prensa y me quedé en el homenaje porque quería ser parte de él. Los empleados gritaban ‘¡Todos somos Ituango!’ ¡Gracias, gerente!, y él les respondía: “La vida nos ha dado este golpe y nos vamos a reacomodar (...). Hemos recibido el apoyo de un inmensurable número de personas e instituciones, lo que demuestra el cariño hacia EPM. La empresa está sintiendo la unidad de cuerpo y eso hace que salga más fortalecida (...). La estabilidad financiera de EPM no está amenazada (...). Nuestra prioridad en este momento es salvar vidas y pedimos disculpas a la comunidad de la zona por las circunstancias que están viviendo, y sepan que estamos pensando cómo resolver sus problemas en forma estructural”.

Hay que asegurar es que las empresas constructoras de este tipo de infraestructura sean manejadas con criterios técnicos y no políticos.

Algunos, pescando en río revuelto, han cambiado la solidaridad por juicios ‘a priori’ que intentan inculpar a EPM. Si hubo o no corrupción en la adjudicación de algunos contratos, no es posible en esta columna afirmarlo o negarlo. Pero, sobre las razones de la falla presentada, pregunté primero a un hombre centenario, al ingeniero de Minas Lucio Chiquito, uno de los fundadores de EPM y máxima autoridad en temas de hidroeléctricas. Él responde: “Es un hecho fortuito y casual. No podemos dejar caer el ánimo sino rodear a EPM. El río Cauca tiene un potencial que permite obras hidroeléctricas de bajo costo y alto rendimiento que el país necesita”.

Un ingeniero pilar en EPM y en el proyecto Hidroituango, John Maya Salazar, vicepresidente ejecutivo de Gestión Negocios, responde a mis preguntas sobre aspectos técnicos: “En todas las hidroeléctricas que se construyen se presentan problemas, y aquí hay un hecho fortuito de grandes magnitudes. Pero en la construcción de esta, la más grande del país, está lo mejor de la ingeniería, y de eso estamos seguros. EPM y las empresas contratadas han hecho miles de kilómetros de túneles en todo el mundo, y las aseguradoras y reaseguradoras, lo mismo que el BID como prestamista, han seguido todos los protocolos de supervisión del respeto a las normas. Esta calamidad, que hemos atendido en primera instancia solo con nuestro personal, ha puesto a flote lo mejor del talento de EPM. Solo ahora empieza a llegar apoyo técnico de otros países para la emergencia”.

Lo que está ocurriendo en la represa de Hidroituango y su impacto ambiental es uno de los aspectos negativos de las represas generadoras de energía. Pero no por ello se puede parar el desarrollo de otros proyectos que aseguren el suministro energético para el país. Gran parte de nuestra riqueza está en el agua, y esto es especialmente válido para Antioquia. Lo que hay que asegurar es que las empresas constructoras de este tipo de infraestructura sean manejadas con criterios técnicos y no políticos y con alto rigor técnico, jurídico y financiero. EPM ha sido responsable ambientalmente en sus proyectos, y seguramente este escenario servirá para toma de decisiones a futuro.

En el libro ‘EPM: Excelencia sostenible’, la organización reconoce que una de sus debilidades es la inestabilidad por razones políticas y el cambio climático. En épocas de elecciones recordemos: hay que cuidar EPM como joya de la corona. No hay que permitir que nos pase lo de Isagen. EPM es un patrimonio de Colombia. Que la inundación provocada de la sala de máquinas no se convierta en una maquiavélica máquina de votos.

SONIA GÓMEZ GÓMEZ

Columnistas

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