El derecho a no tener plata
Por: ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO | 7:43 p.m. | 17 de Diciembre del 2011
Una de las 7 plagas de Egipto modernas sigue siendo la avalancha de correos basura con los que nos abruman a diario, proponiéndonos fórmulas para ser más exitosos, bellos, ricos, inteligentes, inmortales. Suelo responder algunos de esos correos.
Una compañía ofrece 230 mil correos electrónicos.
Respuesta: Regalado ese servicio es caro. ¿Qué haría este pecho con 230 mil correos electrónicos a cuyos titulares nunca les veré la cara? ¿Y si por dentro de sus prominentes dueños asustan? Los amigos que uno tiene en vida caben en los dedos de una mano, dijo una vez doña Carmen Balcells, la dueña de los Nobel. Yo, eterno novel, diría algo parecido de los correos desconocidos y me sobran dedos para ponerle la mano al bus.
"Aumente sus ingresos", garantiza otro correo y promete revelar la receta.
Respuesta: Defiendo el derecho a no tener plata. Maluco también es bueno. Con san Agustín, un Bill Gates africano al revés, pienso que la fortuna no radica en tener mucho sino en necesitar poco. En uso del bienamado derecho a la contradicción, suelo coquetearle al baloto. Lo hago solo para experimentar eventualmente cómo es eso de ser rico. En la misma línea, me gustaría escribir un libro que me haga millonario. Le tengo el título: 'Primero la felicidad, la plata mañana'. Veo ese libro vendiéndose piratiado en el semáforo como los que escriben Jaime Lopera, señora y familia.
Promocionan taller para convertirme en "coaching para trabajar con clientes de diferentes culturas".
Respuesta: Soy de la cultura de Montebello, un bello, faldudo y frío pueblo antioqueño de cuatro mil habitantes, sin contar los que nacieron anoche. Aunque dudo de que haya mucho paisano nuevo porque el frío alborota la disfunción eréctil. Si tienen algo distinto que ofrecer, soy todo oídos. (A propósito, en mi pueblo no sabemos qué es un coaching ni con qué se come. Menos si es 'coaching transaccional', que también los hay sueltos, aunque usted no lo crea).
Promocionan rayos láser para que el pelo vuelva a crecer.
Respuesta: A mí nadie me va a bajar de las cuatro mechas que me hacen monótona compañía. Procuro sacarles todo el partido del mundo. Además, dicen que los calvos -espero que también los cuasi calvos- tenemos más éxito en el catre con las féminas. Si ven a una de estas voluntarias, le pueden dar mi correo.
Me llueven propuestas para ejercer el oficio de voceador de periódico.
Respuesta: Me encanta ese destino. Fue tal vez el primero que desempeñé de piernipeludo. Allí se definió mi destino de aplastateclas. Procedo a llenar el formulario.
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