Niños trabajadores vs. niños guerrilleros

Niños trabajadores vs. niños guerrilleros

A 1’396.000 criaturas de Dios les estamos arrebatando su infancia, su educación, su vida misma.

23 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Cuando llegué a Colombia, hace casi medio siglo, tuve un encuentro muy importante para mi carrera de cinematografista: me presentaron a dos maestros del cine documental colombiano, la antropóloga y directora Martha Rodríguez y su marido, el director Jorge Silva. Y cuando vi su obra más famosa, 'Chircales', conocida y premiada en el mundo entero, pude acercarme al álgido problema de la explotación de niños, con la complicidad del establecimiento y de los mismos padres.

La película, que se gestó y filmó durante cinco años, describe la vida de familias desplazadas por la violencia política que desde los latifundios agrarios pasaron hacia los latifundios urbanos, donde se dedicaban a la construcción artesanal de ladrillos, y todos los miembros de la familia trabajaban en el barro. Hasta los niños que apenas comenzaban a caminar. La toma de un niño de 3 añitos cargando un pesado ladrillo para subir una escarpada barrienta me conmovió sobremanera, pero lo que más me conmueve es la situación actual del trabajo infantil.

375.000 niños son víctimas del trabajo infantil; una realidad que debería darnos vergüenza.

Cuando oigo las lamentaciones y veo la rasgadura de vestiduras de la derecha recalcitrante acerca de los niños que cobardemente han sido enrolados en las filas de la guerrilla no puedo evitar notar cuán sesgadas y oportunistas son estas lágrimas de cocodrilo. Porque en Colombia ya hemos inventado el mejor sofisma de distracción: todo lo malo es culpa de las Farc. Claro que es muy grave, pero los máximo 10.000 niños de las Farc no son nada frente a la realidad espantosa de las condiciones de nuestros infantes en muchos sitios del país.

Trescientos setenta y cinco mil niños son víctimas del trabajo infantil; una información detallada de la Redacción Vida de este periódico nos expone una realidad que debería darnos vergüenza; Save the Children nos reporta que, entre 172 países, Colombia ocupa el puesto 118 entre los que irrespetan los derechos de los niños, por debajo de Ruanda, India o Ghana. “El trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza de una familia”. Y estamos hablando de centenares de millares de niños, entre los 5 y los 17 años, que engrosan las filas del trabajo infantil; más de 850.000 que estarían trabajando en oficios fuera del hogar y otros 527.000 en el hogar, lo que nos lleva a una suma de 1’396.000 criaturas de Dios a las cuales les estamos arrebatando su infancia, su educación, su vida misma.

SALVO BASILE

Columnistas

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