El año de la esperanza

El año de la esperanza

Mi propósito de Año Nuevo será una guerra sin cuartel contra el juego del hambre.

29 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

Cuando se acaba diciembre, todos hacemos un balance del año que termina. Volvemos a la economía, la seguridad, el orden público, la intolerancia, la politiquería, la Farc, los asesores a 500 dólares la hora, la corrupción administrativa, política y ciudadana.

Los $ 40.000 millones de la consulta liberal, que, como en la parábola de la montaña, parió un ratoncito; el uribismo, el ‘furibismo’, el castrochavismo, la violencia intrafamiliar, el feminicidio, la violación de niños, los 11.000 homicidios, el ‘cartel de la hemofilia’, el ‘cartel de la toga’.

La JEP, la santa paz, el Hospital Militar con un solo paciente, el pesimismo hipocondriaco de unos colombianos que no quieren la paz pero quieren que la guerra la combatan otros, el ataque a la cultura con escuadrones del Esmad, el cine colombiano de calidad que no llena las salas; nuestra televisión, que hace apología de los sicarios reconocidos; la noticias falsas, la política del miedo, la reinvención de la amenaza comunista; las iglesias de garaje, que se han vuelto determinantes en la consecución de votos y cobran diezmo pero no pagan impuestos, la cantidad exorbitante de partidos políticos y candidatos a la presidencia.

El presidente Santos, los ministros, todos los funcionarios públicos tienen la obligación de presentar a Colombia en detalle su aporte a la construcción de un nuevo país.

El presidente Santos, los ministros, todos los funcionarios públicos tienen la obligación de presentar a Colombia en detalle su aporte a la construcción de un nuevo país. Los ciudadanos también debemos preguntarnos qué hemos hecho por Colombia y por qué sí creemos en todo lo malo que inventan de este gobierno y no creemos ni uno de sus números positivos. ¿Por qué lo malo es verdad y lo bueno, una invención del Gobierno?

Voy a declarar aquí mi propósito para el nuevo año: voy a prometerme a mí mismo y a toda mi familia y amigos que el 2018 será el año de la esperanza y del amor al prójimo; el año de la lucha contra el hambre, como en Francia, donde el Gobierno prohibió a los supermercados tirar o destruir la comida que no se vende y los obliga a regalarla a las asociaciones y organizaciones de caridad y bancos de alimentos. Mi propósito de Año Nuevo será una guerra sin cuartel contra el juego del hambre.

Estoy seguro de que habrá mucha gente que contestará a este llamamiento, a este reclutamiento, y las grandes cadenas de supermercados estarán orgullosas de ser parte de este ejército que ama a quienes son atacados por ese enemigo mortal. “Síganme los buenos”. Feliz año.

SALVO BASILE

Columnistas

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