¿Cuándo nos dividimos?

¿Cuándo nos dividimos?

¿Cuándo mi Colombia se convirtió en dos países, dos facciones listas a enfrentarse?

11 de agosto 2016 , 05:55 p.m.

Cuando vi al expresidente, senador Álvaro Uribe echado por una turba de estudiantes de la Universidad del Norte, en Barranquilla, y escuché que lo habían abucheado los de Dignidad Campesina, pensé que el morbo de la política es solapado. Honestamente, me dolió en el alma ver al doctor Uribe sudoroso y acosado por un hiriente ‘¡fuera, fuera!’ que me pareció un despropósito: tú no invitas un personaje a tu casa y después de que te das cuenta de que él no es del Junior lo sacas a patadas de tu sala.

Bueno, me metí en política otra vez. Gabo se lo dijo a Pombo: a la tercera columna ya se mete en la vaina. Pero cómo haces para vivir casi 50 años en un país que amas y que has escogido como tu patria grande, y no meterte en la vaina. Además, la carrera política y las vicisitudes de su vida hacen del doctor Álvaro un protagonista jugoso para una novela de ficción política. ¿Qué esperas, Antonio?

A él lo conocí por teléfono cuando llamó a Poncho para ofrecerle un puesto en la Comisión de Televisión: “¿Puedo hablar con Poncho?”; y yo: “Doctor Uribe, usted puede hablar con Poncho, con ruana y hasta con sacoleva”. Claro que esta respuesta se la inventaron los genios de La luciérnaga, de don Hernán.

Fui desde el principio un admirador de Lina. Cuando le pedí que nos acompañara en una inauguración de Festival de Cine de Cartagena, se excusó diciendo que ella no estaba a gusto en eventos faranduleros, pero cuando le expliqué que se trataba de Cine en los Barrios aceptó y llegó con todo su séquito a la Circunvalar suroriental por el Barrio San Francisco, uno de los más deprimidos de Cartagena.

A los muchachos los conocí en las islas por medio de Carlos Náder, mi amigo desde los 70, y después en mi apartamento de Bogotá: Jerónimo Uribe y Geronimo Basile, mi hijo, y un montón de bellas artesanías. Esta era una familia feliz: colombianos, paisas, emprendedores... ¿cuándo se volvieron los malos del paseo? ¿O los buenos?

¿Cuándo mi Colombia se convirtió en dos países, dos facciones listas a enfrentarse, hasta violentamente? Porque de ser un pueblo de gente feliz y tolerante nos convertimos en una calaña de ‘odiadores’, un término que se inventó en las redes sociales para nombrar a los que se dedican a insultar a tirios y troyanos y no encuentran nada bueno ni en los recuerdos de sus... santas madres.


Salvo Basile

Columnistas

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