Berlusconi & Trump

Berlusconi & Trump

De este lado del charco hay un personaje que parece fiel copia del Cavaliere: Donald Trump.

27 de febrero 2017 , 11:27 a.m.

Cuando Klaus Kinski me llamó para que lo acompañara como asistente de dirección en su película 'Paganini Kinski', yo estaba aquí en Colombia gozando las mieles del éxito con 'La mujer en el espejo', una supernovela producida por el Pato Wills en RTI y tuvo que esperar. Al mes y medio llegué a Roma y me tocó enseguida una reunión cumbre donde descubrimos que nuestro empleador era ni más ni menos que Silvio Berlusconi, el Cavaliere. Cuatro veces primer ministro, magnate de las comunicaciones, presidente del equipo Milán, con una fortuna cercana al medio billón de dólares, 'puttaniere', famoso por hacer comentarios desobligantes sobre la canciller alemana –algunos chismosos cuentan que hasta trató de cogerle las nalgas a doña Ángela–; varías veces procesado por una magistratura roja, como él la llamaba; inventor de las fiestas bunga-bunga, divertimentos con decenas de bellas mujeres...

De este lado del charco hay un personaje que parece fiel copia del Cavaliere: Donald, un pelucón peliteñido, millonario, que posa de populista y también es famoso por agarrarles las partes a las mujeres; y ahora su asesor general acaba de decir que las mujeres liberales son una partida de lesbianas. Como Silvio, Donald también ha tenido varios matrimonios, el último con la bellísima Ivana; a propósito, Donald debería revisar su política sobre inmigrantes porque Ivana es inmigrante también.

Mientras la carrera de Silvio comenzó como cantante en los cruceros en el Mediterráneo; después, vendedor de relojes puerta a puerta, y luego con préstamos dudosos pudo armar su fortuna, Donald heredó de su abuelo Fredrich Drumpf una fortuna basada en hoteles y casinos, su único trabajo fue la presentación de un reality sobre emprendedores, y su frase más famosa fue “estás despedido”.

Cuando Bart Simpson predijo la elección de Trump a la Casa Blanca en una de sus historietas animadas de hace algunos años, no podía ni pensar que eso iba a ser posible, y ahora Bart está arrepentido y castigado. Y castigados estamos todos los demócratas del globo: el muro, los insultos a los mexicanos, el bullying de género, las amenazas a los islámicos, la xenofobia, el racismo, el KKK nos regresan a unos vergonzosos años que quisiéramos olvidar, o mejor, que no deberíamos olvidar jamás.

Salvo Basile

Columnistas

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