Qué embarrada la de los grandes medios de comunicación. Al igual que el Gobierno, los órganos de control, la Policía, el DAS y la Fiscalía tuvieron a la mano desenterrar todas las tripas de DMG y de su creador, y no fueron capaces de hacerlo. Peor aún, no midieron la magnitud del fraude. Ya ocurrió con el fenómeno paramilitar, que lo dejaron pasar durante años y sólo cuando comenzaba a ser cosa del pasado, corrieron a colocarse al frente de la turba perseguidora.
Da pena ajena escuchar, haciéndose los escandalizados, el listado de los suntuosos bienes panameños del tal Murcia. ¡Horror!, clamaron, tiene dos Lamborghinis, dos Maseratis, un Humvee, vive en un barrio estratosférico, gasta a manos llenas la plata de los pobres.
¿Acaso, se preguntarán los damnificados, necesitaron que los enumerara la policía del país vecino, que sólo requirió 12 horas para capturarlo, para enterarse? El responsable de echarle mano dijo que fue un caso sencillo porque el "señor Murcia no era invisible". Es decir, que si los directores de los medios hubieran querido destaparlo con sus 'unidades investigativas' (llamadas así porque están conformadas por una sola persona), en menos que canta un gallo habrían descubierto lo que ahora tanto les espanta. Pero parecen felices en su papel de orfeón del Presidente, que emprendió una campaña mediática y judicial "bananera" para presentar a Murcia como el Monstruo de las Pirámides; a él, a su esposa y hasta a su mamá, que traerán de vuelta a casa con la parafernalia de las capturas populistas que les encantan. Raquíticos enemigos de un Estado ineficaz hasta el ridículo.
Porque por muy hábiles que fuesen sus costosos abogados y asesores (entre ellos, el inefable Bernal Cuéllar, que aprovechó su paso por la Procuraduría y por aquella impostada "sociedad civil" que solía acompañar los cuentos de paz del Eln, para estar en cuanto negocio de buena plata por oscuro que sea), es increíble que un muchacho de 28 años, de escasa formación y menor recorrido, toreara a las instituciones estatales.
Ahora dicen que tienen dos mil horas de grabaciones, guacas con documentación suficiente para empapelarlo de por vida, y hace tan solo dos semanas la Fiscalía declaraba que no había "suficiente acervo probatorio" para actuar contra DMG, y los subalternos del Presidente no le encontraban nada. Y como el omnipresente papá Uribe no estuvo encima de sus celadores (¿qué otra cosa son sus ministros?) para supervisar que hicieran la tarea y detuvieran el engendro, la empresa siguió creciendo.
Pues que vigile su propia casa, porque ya empieza a llamar la atención que el nombre de sus hijos asome con demasiada frecuencia. Estaban en los préstamos del abogado Cabrera y su entorno, aparecen en una propuesta fallida del Body Channel de Murcia, como inversores en Barranquilla, recicladores de Bavaria, propietarios de un costoso local en La Rivera, de otro futuro en el nuevo El Dorado, de lotes en la Sabana... Cuidado porque una cosa es desarrollar un espíritu emprendedor sin despertar suspicacias y otra caer en la tentación de hacerse millonarios utilizando su condición de hijos del Presidente. Son demasiado jóvenes para estar en tanta vaina.
Pero volvamos al Ejecutivo. ¿Así que nada funciona si diosito Uribe deja en manos de sus empequeñecidos apóstoles las tareas de gobierno? Pues que escoja a líderes y no a ineptos lacayos.
Porque no fueron capaces siquiera de organizar bien el rescate del naufragio de DMG. Piden a sus usuarios que entreguen las tarjetas cuando en muchos casos es la única prueba de su inversión. Mejor dicho, ni sabían cómo funcionaba lo básico.
Lo siento por los cientos de miles de colombianos que lo perderán casi todo. No por advertidos, bobos y codiciosos son menos víctimas. Por cierto, el excluyente, cicatero y abusivo cartel financiero nacional del señor Sarmiento Angulo y demás banqueros ¿se creerá inocente?
<< Anterior Artículo 7 de 36 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.