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Me paran tres señoras en el supermercado y piden que escriba contra el secretario de Movilidad de Bogotá, Luis Bernardo Villegas, culpándolo de los trancones. Les respondí que ese señor trabaja 18 horas diarias en el puesto más amargo y difícil del país. Aterricen: aquí, sobran 5.000 buses chatarra y faltan 37 avenidas.
Yo voté por Peñalosa, que nunca prometió construir un metro.
Una de mis películas inolvidables se llama Pascualino siete bellezas, dirigida por una mujer, Lina Wertmüller, quien nos muestra una historia que deberían ver millones de mujeres. Como homenaje a esta película (que pueden alquilar), hoy escribo sobre unas mujeres que son titulares de la noticia. Comienzo con una francesa, nacida en Bogotá, Íngrid Betancourt, que en este minuto, dos de la tarde en Oviedo (España), está recibiendo el premio Príncipe de Asturias, de manos del hijo del rey, don Felipe de Borbón.
Se pifiaron los españoles, prefirieron el show internacional y le negaron el homenaje a dos mujeres que simbolizan a las víctimas en Colombia, Clarita Rojas y la sufrida anciana Emperatriz de Guevara, madre del mayor de la Policía Julián Guevara, secuestrado por las Farc en 1998 y quien murió en la selva, en lentísima agonía. Doña Emperatriz sigue suplicando que le devuelvan el cadáver de su hijo y ni siquiera le responden, mientras Sarkozy & Cía quieren 'canonizar' a Íngrid.
Isabella Santo Domingo entra triunfal a esta columna porque su nuevo libro, titulado Sexorcismo, es sensacional. Es el perfecto manual para las mujeres de Latinoamérica, que manejan los mismos líos de vivir en pareja, de ciertas fatigas, de ser divorciadas, de lidiar hombres inmaduros y, de carambola, líos de sexo, diversión, coquetería y otra vez de sexo, porque Isabella es gran teórica sexual y lo cuenta a lo serio y divertido. Sexorcismo, libro que este estudioso y experto en el mundo femenino recomienda leer a sus amigas.
Al banquillo pasa Madonna, la diva libertaria que, aterrizando en los 50 años, se divorcia de Guy Ritchie, con quien tiene un hijo, porque ella es una compulsiva de las dietas y el mal comer. No te pifies, intensa Madonna, cuadra con tu marido vivir a 100 metros, sin verse mucho. Salen ganando ambos. Madonna, una dictadora repelente y celosa, entra al "mercado del usado". Buena suerte.
De final, le anuncio a Comcel que les voy a cancelar el contrato de mi teléfono celular porque, abusivamente, sin mi permiso, cada día me mandan ocho odiosos mensajes de texto invitándome a la rifa de un carro, rifa que no me interesa. Las empresas de celulares, a lo suyo, y a respetar la privacidad sin fastidiar con esas impertinencias.
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