Fui estrella del fútbol

Fui estrella del fútbol

Aleluya: recibí el balón, hice cuatro gambetas a las defensas y metí un golazo.

13 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Reina su majestad, el fútbol. La memoria me lleva a mi colegio San José de Guanentá; años juveniles y estudiaba bachillerato en la santandereana ‘city’ de San Gil. 

Imposible olvidar esa tarde en que enfrentamos al equipo del colegio San Pedro, de Bucaramanga. Era suplente, faltaban siete minutos y el entrenador me dio entrada y perdíamos dos goles a cero. Aleluya: recibí el balón, hice cuatro gambetas a las defensas y metí un golazo. Tres minutos después le quité el balón al puntero; amagando de cintura, engañé a tres defensas, frente al portero, le hizo un sombrerito y balón a la portería. Un gol espectacular. El tercer gol, minuto 89, lo hice de genial tiro libre, a lo Messi. Ganó mi colegio 3 a 2; me subieron la nota de álgebra, estaba rajado. Sin duda, “todo tiempo pasado fue mejor”. Punto.

En la peluquería señorera estuvo ayer Helenita Botero-Mora, que vive en Armenia. Pegó un recorte de EL TIEMPO en el espejo: ‘Ocupan bienes por 156.000 millones a exalcaldesa de Armenia’.Y comentó: “Duele. En Armenia faltan ancianatos y guarderías”. Al oírla, la costeña Josefina Olivares opinó: “Ahora la exalcaldesa dirá que tenía una mina de diamantes en Calarcá; de allí su fortuna”.

No tengo nada nuevo del rollo electoral. Siguen quietas las Farc, y Timochenko lee, de León Tolstói, La guerra y la paz. Ya admite retocar puntos del ‘acuerdo de La Habana’. Buena esa. Se calculan 18 millones de votos. ¿Cuántos por Gustavo Petro, cuántos por Iván Duque? Lo veremos. A votar; luego, al tele-fútbol o a los parques.

Hoy, 13 de junio, fecha alegre para los futboleros que miramos hacia Moscú, no por idolatría a los Romanof o al legendario Vladimir Lenin, sino por algo más sencillo: el banquete del fútbol cocinado por los astros Neymar, Messi, Falcao y James. Un 13 de junio, como hoy, llegó a la presidencia el general Rojas Pinilla. Fue bienvenido, pero se extravió y torpemente clausuró EL TIEMPO y El Espectador porque criticaban su desgobierno dictatorial.

Lean despacio: la felicidad es una mentira de segundos, se suicidó el grandioso Anthony Bourdain. En cambio, la felicidad abraza a Donald Trump por su golazo diplomático amansando al belicoso Kim-Korea. Quien gane el domingo, Petro o Duque, se ganará la ‘rifa del tigre’, lo difícil de gobernar un país con chocante desigualdad social y 37 camarillas robándose millonadas. Ese tigre está en ayunas. Difícil y peligroso amansarlo.

PONCHO RENTERÍA

Columnistas

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