Verdadero caos

Verdadero caos

¿Qué surgirá de semejante caos en las próximas elecciones presidenciales? Nadie lo sabe.

29 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Sí, ‘caos’ es la palabra que mejor define la situación en la que se halla sumergido el país. Muchos escándalos han hecho su aparición en los últimos años. El más reciente, terrible e inesperado es el que salpica a la cúpula de la justicia. Nunca se había visto, a lo largo de nuestra historia, que un expresidente de la Corte Suprema fuera llevado a la cárcel por haber recibido, junto con otros magistrados, sumas millonarias para frenar o archivar procesos contra personajes políticos. Se ha dicho, con razón, que este es un escándalo sísmico.

Quienes en otro tiempo nos habíamos ocupado de denunciar falsas condenas contra funcionarios del gobierno de Uribe y militares de todos los rangos descubrimos la sospechosa parcialidad de algunos jueces y fiscales al servirse, para sus detenciones y fallos, de una siniestra red de falsos testigos. Pero, desde luego, creíamos que las altas cortes eran ajenas a tan oscuras y venales maniobras. De su lado, el grueso de la opinión pública tampoco las tomó en cuenta, y militares de limpia y heroica trayectoria siguen pagando largas e injustas condenas, mientras que los dirigentes de las Farc se pavonean libremente en el escenario nacional.

Pues bien, solo ahora, tras la firme labor investigativa del fiscal Néstor Humberto Martínez, el país se estremece ante la olla podrida de nuestro Poder Judicial. Era lo que faltaba. De resto, los constantes escándalos de corrupción que salpican al mundo político ligado al Gobierno han terminado quebrando la confianza en el Poder Legislativo y han dejado sin soporte popular tanto a los viejos y tradicionales partidos como a los nuevos, que han vivido gracias al sustento oficial. El Gobierno, de su lado, tiene en las encuestas un bajo índice de favorabilidad. Y ahora, la cereza del pastel: el ‘Ñoño’ Elías declara que millonarias sumas de dinero habrían sido dadas por Odebrecht a la campaña reeleccionista del presidente Santos.

Se abre por primera vez en el país un caótico panorama electoral con un enjambre de precandidatos que, distanciándose de sus propios partidos, acuden a la recolección de firmas para su candidatura

De tal derrumbe político solo se salva el Centro Democrático. De resto, se abre por primera vez en el país un caótico panorama electoral con un enjambre de precandidatos que, distanciándose de sus propios partidos, han acudido a la recolección de firmas para abrirle paso a su candidatura.

¿Qué surgirá de semejante caos en las próximas elecciones presidenciales? Nadie lo sabe. El elector raso, ajeno a los políticos tradicionales, terminará buscando un 'outsider', como ocurrió en Venezuela con Chávez. El populismo tiene abierto en Colombia un tentador camino. El descenso del PIB, la altísima deuda externa, el aumento del IVA impuesto por la abrumadora reforma tributaria han desterrado la inversión extranjera, y se ha producido un evidente descenso en las ventas de todo comercio. Aunque las estadísticas oficiales tienden a mostrarnos que el desempleo está en baja, la realidad es otra. Con el rótulo de empleo formal se designa a miles de vendedores ambulantes que escasamente subsisten con lo que ofrecen en calles y semáforos. Tampoco encuentran opciones de trabajo la gran mayoría de los jóvenes egresados de las universidades.

El Gobierno le ha ocultado al mundo la caótica situación del país con el señuelo de la paz. Cierto, el conflicto armado con las Farc quedó en el pasado, pero no por ello la paz es una realidad. Regiones que tienen el narcotráfico como vital sustento están bajo el dominio del Eln, de las ‘bacrim’ y de las disidencias de las Farc, cuyos atentados y acciones violentas son la base de su poder. La suspensión de la fumigación con glifosato, convenida con las Farc en La Habana, aumentó considerablemente los cultivos de coca.

Y algunos integrantes de la famosa JEP, con sus sesgos ideológicos, no son para nada confiables. ¿Realmente qué nos espera? Solamente ‘Timochenko’ y su combo, al frente del nuevo partido de las Farc, saben qué cartas jugar en este confuso tablero. El caos reinante es su mejor aliado.

PLINIO APULEYO MENDOZA

Columnistas

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