Bala perdida

Bala perdida

Las Farc se están quedando con un botín de mínimo 5 millones de dólares en municiones.

26 de junio 2017 , 02:54 a.m.

Año 2000. Perú. Gobierno de Alberto Fujimori. El asesor presidencial Vladimiro Montesinos es pillado vendiéndole 50.000 fusiles rusos AK-47 a las Farc. Se arma un lío de la Madonna y la noticia le da la vuelta al mundo en cuestión de pocas horas.

Sigo repasando la historia y me encuentro con un dato que me trastorna: según una investigación del parlamentario Robinson Rivadeneria –cabeza de la comisión investigadora del caso Vladimiro Montesinos en el Congreso peruano–, a las Farc se les vendía, en promedio, 1.500 cartuchos por cada fúsil negociado. ¿Qué? ¿Mil quinientos cartuchos por cada fúsil? ¿En serio?

Tomo rápidamente un lápiz y hago la multiplicación que me enseñaron en bachillerato: si cada fusil trae 1.500 cartuchos, ¿cuántos cartuchos corresponden a 7.000 fusiles? La respuesta me dejó perpleja: 10,5 millones de cartuchos. ¡Más de diez millones de balas!

¿Qué? ¿Dónde están todas esas balas? ¿Por qué nadie ha dicho nada? ¿Dónde está semejante arsenal? ¿Por qué los señores de Naciones Unidas no les han preguntado eso a las Farc? ¿Por qué no les preguntan eso mañana martes cuando celebren el fin del proceso de entrega de armas, desde Mesetas, en el Meta?

¿Las pensarán vender en los mercados negros de armas? ¿Se las venderán al Eln, el ‘clan del Golfo’ u ‘Otoniel’? ¿O las subastarán entre las ‘bacrim’, la ‘oficina de Envigado’, y otros grupos delincuenciales armados? ¿Sabrán que cada cartucho cuesta 50 centavos de dólar? ¿Que al menos esos 10 millones de cartuchos valen 5 millones de dólares?

Las Farc no compraban fusiles, solamente fusiles, porque un fusil solo no sirve para un tajo. Obviamente por eso compraban millares de cartuchos para sembrar terror en el campo. Solo así sus armas servían como símbolo de poder y no como un simple colgandejo en las costillas del espinazo.

¿Dónde están esos 10 millones de municiones? ¿Las estarán empezando a revender por debajo de cuerda? ¿Es posible que los 10.000 dólares que les encontraron en Neiva sean producto ya de alguna venta de municiones? A propósito, ¿cómo sabe el Fiscal General que esos dólares de las Farc son legales? ¿Tiene, acaso, el número del serial de todos y cada uno de los billetes? ¿O una bola de cristal con un código para hacerles trazabilidad y determinar cómo entraron a Colombia?

Ah y otra cosita: ¿en dónde pensaban los guerrilleros cambiar esos 10.000 dólares en Neiva? ¿Cuáles son las casas de cambio que están al servicio de las Farc? ¿No deberían estar en lista Clinton por lavado de activos, como ocurrió en 2008 con tres casas de cambio en Villavicencio y Bogotá? ¿Qué empresario del Neiva les iba a hacer el favorcito de cambiarles el dinero, para que pudieran comprar guaro en las fiestas de San Pedro y San Juan?

Son muchos los misterios que aún están en el aire. Son muchas las preguntas que los delegados de Naciones Unidas no se están haciendo por ninguna parte. Ya es difícil de creer que las Farc tengan solo 7.000 fusiles, como para que ahora también nos hagamos los locos con las municiones correspondientes a esos poquitos rifles.

Las Farc se están quedando con un botín de mínimo 5 millones de dólares en municiones. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

PAOLA OCHOA​@PaolaOchoaAmaya

Columnistas

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