Una canción para el 'honorable' senador Merlano
Por: ANDRÉS CANDELA |
Cuando escuché la canción por primera vez corría la década de los años noventa. Las preocupaciones de la vida de muchos de nosotros se resumían simplemente en terminar el bachillerato y definir la situación militar. El ritmo y la letra se prestaban fácilmente para animar cualquier fiesta que en aquella época eran generalmente 'minitekas' y la vida estaba muy lejos de ser un récord de contactos en las redes sociales. Pero solo hasta estos días ese pasado de sana recocha regresó a mi vida al escuchar nuevamente la canción; luego, casi como por instinto, la letra me hizo pensar en el 'honorable' senador Merlano, quien no deja de ser noticia. Los instrumentos van entrando de forma muy acelerada, comienza el redoble de una caja acompañada por una tímida batería, después las trompetas, el timbal y dice: "Vos que andás diciendo / que hay mejores y peores / vos que andás diciendo que se debe hacer..." (bis) Y más adelante, "Que me hablás de privilegios / de una raza soberana / superiores, inferiores / ¡minga de poder!"*.
Escribir esta columna -aunque tenga música de fondo- es algo muy serio para mí, señor Merlano. La canción en este momento adquiere otro sentido: el verdadero. Palabras y metáforas directas que ya no son un entretenimiento en mi vida. Recurro a las estrofas y también a mis palabras escritas para 'intentar' despertarnos de ese letargo de indeferencia en el que nos sumimos día a día debido a una repugnante costumbre, el mismo hábito que muchos políticos -como usted- utilizan para burlarse de nosotros, para demostrarnos que nuestra indignación es el orlo absoluto de sus impudicias, ¡toda muestra de rechazo les importa literalmente un carajo! Esto no es un juego, señor Merlano, no intente pasar agachado pidiendo perdón de dientes para afuera, no piense que invocando silencio mediático usted logrará atornillarse a la silla del Senado con su respectiva bolsa de McDonalds esperando que muchos de nosotros, en algún tiempo, nos olvidaremos de usted.
¡Jamás, 'honorable' senador! Yo no lo haré, me declaro vigilante de esta causa: ¡su renuncia! La vergüenza, el repudio y la desconfianza que usted y el señor Corzo (quien merece página aparte por su 'irrisorio' sueldo) logran despertar por el Senado es categórica. Las veces que he visto su indecorosa, repudiable y además mitómana actuación ante la cámara de los amedrentados policías por el miedo que usted -con su verborrea politiquera de culebrero proselitista- fue capaz de implantarles intimidándolos no ha dejado de alimentar el asco que respiro por políticos de su ralea.
Todavía en la primera estrofa: "Cómo se te ocurre / que algunos son elegidos / y otros son para el descarte / ambiciones de poder". Ahí están musicalizados sus "50.000 votos", senador. La muestra exacta de que el poder puesto en manos inescrupulosas tiene sucias prebendas; los deberes políticos están totalmente desarzonados; el patriotismo de la clase dirigente y el ejemplo ético para la sociedad brillan por su ausencia; además, totalmente claro que el resto de mortales somos "el descarte", o sea, acéfalos sin conocimiento ni voluntad. Pero la canción y usted, senador, tal vez tengan razón en esa parte porque ya vimos cómo una vez entró al Palacio de Nariño un elefante, nadie se dio cuenta y solo una frase -también musicalizada- se rescató de aquella paquidérmica entrada: "¡aquí estoy, aquí me quedo y güepajé!" Después fuimos engañados con la pantomima de un vergonzoso proceso de paz y tampoco hubo culpables de ese fiasco en la clase política. Luego -con los de su generación- llegó el poder de las motosierras al Senado, y hoy en día ostentamos un récord nada decoroso con los antiguos presidentes del Senado, la mayoría presos.
Conclusión, senador Merlano, usted tiene razón en no renunciar; ¡nosotros somos un país de peleles sin voluntad! Colombia no es Costa Rica, donde un video privado es la destitución inmediata de una viceministra... Senador, ¿qué tal su video con su 'esplendorosa' actuación en el mismo país o en otro menos folclórico que el nuestro en materia de leyes? En Estados Unidos, un ejemplo diferente pero válido: un periodista que trabajaba para la prestigiosa revista 'The New Yorker' tuvo que renunciar la semana pasada por inventarse y modificar frases en nombre de Bob Dylan. ¡Cuestión de ética, senador! Pero la canción sigue, y aún no hemos llegado al coro.
"Es malo tu destino / ¿qué marcó tu camino? / la canción que es valiente / es canción para siempre". Senador, su mal ejemplo fue una naranja podrida para muchas personas: "si un congresista se niega a presentar la prueba de alcoholemia, ¡entonces yo también!", debieron pensar muchos borrachos sin conciencia al conducir ya que mucha tinta también corrió en los periódicos por casos como el suyo, pero con el agravante de tener personas muertas. ¿Recuerda el caso de los motociclistas en la vía a La Calera y el joven que se negó también a la prueba de alcoholemia? Del retén en el que usted cayó, considero muy valientes a los policías que -no por falta de valor ni coraje- insistieron en controlar la situación pese a sus continuas amenazas de poder y de aplastantes influencias que, de no ser por el video, hoy seguramente los tendrían a ellos sancionados o en la casa mirando anuncios de trabajo. Les faltó fue formación contundente para refutar sus fachosos argumentos; no los culpo. Ejemplo como el de estos policías es vital para que el Estado les brinde total confianza y los forme jurídicamente para no volver a caer un casos como estos, en los que la duda de ellos jugó a su favor, senador.
"Como dijo mi abuela: / 'Aquí el que no corre vuela' / y en el planeta son tantos / ¡Ay!, ¿cómo pueden ser tantos?" Senador, no es un derecho equivocarnos, ¡es una inevitable condición humana! Es genético. Pero usted también está en pleno derecho de pedir perdón como cualquier mortal; sin embargo, su perdón debe estar acompañado de su renuncia para tener absoluta credibilidad.
"¡Mambo!"
Coro...
* 'Mal bicho', Los Fabulosos Cadillacs. Álbum: 'Rey Azúcar', 1995.
Andrés Candela
@andrescandla
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