La defunción del Polo
Por: MARIO LÓPEZ CASTAÑO |
Desde el mismo momento cuando se advirtió la desnaturalización ideológica del Polo Alternativo Democrático, por las distintas vertientes políticas que confluían en esta organización, sin que se lograra el consenso para buscar una sola proyección bajo la interpretación de una misma ideología, se anunció desde esta columna que este sería el principio del fin de un partido político que en sus comienzos se constituyó en opción de poder, cuando Carlos Gaviria fue su candidato presidencial. Por ello, ahora no cabe referirme al futuro del Polo, a su fragilidad política o a su extinción, sino a la defunción como la única alternativa política de oposición al Gobierno.
La crisis política de fondo del Polo se agravó a raíz de la desastrosa administración de la capital del país por cuenta del alcalde Samuel Moreno Rojas, miembro de esa organización. Como bien se conoce, las disputas internas de algunos de sus líderes por lograr participación en la contratación pública de la ciudad produjeron la esperada corrupción generalizada en el interior del partido, denunciada por varios de sus mismos integrantes, lo cual a la postre ocasionó la pérdida del bastión político de la Alcaldía de Bogotá, hoy liderada por Gustavo Petro, quien, en calidad de integrante del Polo, denunció la corrupción de su partido, lo que le dio el dividendo político de dirigir los destinos de la ciudad y, al mismo tiempo, fundar su movimiento, Progresistas.
Las consecuencias de la crisis se traducen en el sectarismo y revanchismo políticos, las pugnas internas por el poder, y culminó con la corrupción durante la última administración de la capital por parte del Polo Democrático.
Lo que no esperaba Clara López, actual presidenta del Polo, es que de un momento a otro apareciera el fantasma político de la Marcha Patriótica, nacido en las entrañas del mismo Polo. Esta organización tiene como base de funcionamiento al sector comunista del Polo, y tiene su origen y financiación en las Farc, y así lo confirma la participación de Piedad Córdoba en la primera marcha y concentración política en Bogotá. Ahora, la presidenta del Polo señala que quienes dentro de ese partido pertenezcan a la Marcha Patriótica incurren en una doble militancia. El sector comunista del Polo se defiende con el argumento de que la Marcha no es un partido, sino un movimiento político, por lo cual no existe doble militancia y, por consiguiente, los congresistas de este movimiento no pueden perder su curul en el Congreso.
Indudablemente que la Marcha Patriótica, desde ya, está sepultando lo que queda del Polo Democrático Alternativo. A este respecto, la combinación de las formas de lucha siempre ha sido la piedra de discordia y división dentro de los sectores de izquierda que conforman el Polo. Sobre este particular, es claro que el Comité Ejecutivo del Polo expulsó al Partido Comunista con el argumento de la doble militancia por formar parte de la Marcha Patriótica. Carlos Lozano, como líder del Partido Comunista y miembro activo de la Marcha Patriótica, se dirigió al comité de ética del Polo, para que estudiara y fallara en favor del regreso de ese movimiento a la colectividad, y en efecto así lo hizo, pero las directivas del Polo desconocieron la decisión de dicho comité y, en consecuencia, el sector comunista está fuera del Polo y las curules de sus dos congresistas corren el riesgo de perderse.
Así las cosas, se concluye que la defunción del Polo Alternativo Democrático es una realidad, por la situación de los sectores que lo conformaban: el Partido Comunista, de amplia mayoría, fue expulsado; el sector de la Anapo ha desaparecido por sustracción de materia al estar judicializados los hermanos Moreno Rojas; en cuanto al Moir, solo figura como destacado líder Jorge Robledo, quien, con Clara López, del grupo de izquierda moderada, mantiene su presencia con la única finalidad de aspirar a las candidaturas a la Presidencia de la República.
A todo lo anterior se agrega que, debido al auge y crecimiento de la Marcha Patriótica, este movimiento podría copar políticamente lo que queda del Polo en los próximos congresos de la izquierda y postular sus propios candidatos a las elecciones presidenciales. Finalmente, resulta extraño que la presidenta del Polo omita la realidad del motivo por el cual propició la expulsión del Partido Comunista, cual es que esta colectividad, al integrar la Marcha Patriótica, practica de lleno la estrategia de la combinación de las formas de lucha empleando a las Farc como su brazo armado.
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