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El Té, el voto hispano y la guerra racial en USA

Por: Elizabeth Mora-Mass | 9:43 p.m. | 01 de Noviembre del 2010

Nueva York. Los analistas alegan que son las elecciones más vacías y caras (entre 2 y 4 billones de dólares dice la TV) que hemos vivido en los últimos años, a tal punto que lo más difícil de encontrar es un objetivo común, a no ser la furia que cobija a la gran mayoría en contra la Casa Blanca: el Té, los afro-americanos y los hispanos reniegan por igual del presidente Barack Obama y sus políticas. Con el desempleo cerca del 10%, todo parece indicar que los demócratas van a perder  la Cámara -los republicanos están ganando entre 50 y 70 escaños, dependiendo de quien haga las encuestas y sólo necesitan 39 sillas-, mientras Obama y su combo luchan por conservar el Senado -los republicanos necesitan 10 cupos-.

Sin embargo, algo muy interesante fue la manifestación del sábado 30 de octubre, en Washington D.C., convocada por los comediantes Jon Stwart y Stephen Colbert, quienes llevaron entre 150.000 a 250.000 personas que dijeron tener "miedo de las políticas extremistas de los miembros del Té".

Pero de estas elecciones depende no sólo el futuro del Congreso de Estados Unidos, sino lo que vaya a pasar con la Guerra de Afganistán, el control fiscal, la economía, el liderazgo mundial de USA, la seguridad nacional, las fuentes energéticas, el Seguro Social, el Medicare, la reforma educativa, las minorías y los inmigrantes, en especial, los indocumentados, temas de los que no ha hablado, ya que los candidatos del Té se han encargado de no permitir tocar ningún tema con un análisis sereno, pues tanto los republicanos moderados, como los demócratas les tienen un miedo tan grande que no se atreven a modular. Habrá que esperar EL 2011 para que sepamos a qué atenernos para el futuro y cómo los candidatos del Té van a actuar frente a los mencionados temas.

La Furia del Té, Fiesta del Té, Partido del Té*, como lo traducen al español, comenzó la gran insurgencia en Atlanta, cuando algunos vecinos blancos comenzaron a reunirse con el fin de criticar las políticas económicas de la naciente administración liderada por el primer mandatario estadounidense de color -elegido por los jóvenes, las mujeres y las minorías racionales-, quien heredó de su antecesor, George W. Bush, uno de los consentidos del partido republicano, problemas como: dos guerras, recesión, déficit, desempleo, bancarrota de algunas de las más prominentes casas financieras -debido a la crisis de las hipotecas- y una desbandada de empleos al exterior ('outsourcing jobs') sobre todo a Asia y a América Latina.

Guerra racial

Y fuera de eso, estamos viviendo una guerra racial. De acuerdo con Ronald Brownstein, quien escribió en julio de este año en la revista de análisis, 'National Journal',  un artículo titulado "Los canosos y los oscuros: la contienda generacional", "en una época de muy pocos recursos, los Estados Unidos bien pudieran irse hacia una intensa confrontación entre los viejos (blancos) y los oscuros (las minorías diferentes a los blancos).

 Y continúa Brownstein: "Por primera vez en sus vidas, los baby-boomers (los nacidos entre 1945 y 1960) tienen frente a sí un gran obstáculo económico y el gringo blanco siente que está siendo sobrepasado numéricamente y se está llenando con el miedo". En otras palabras, los gringos tradicionales que dominaron el mundo desde la II Guerra Mundial (liderazgo global, imposición del capitalismo, etc.) van perdiendo su supremacía en su mismo país (Estados Unidos). Un 40 por ciento de toda la población menor de 18 años tiene la piel oscura y para el año 2023 se espera que los jóvenes de piel oscura superen a los jóvenes blancos. 

Estoy de acuerdo con Brownstein: perder el control del Poder (elección de Obama) y dejar de ser la mayoría racial son las principales causas de la simpatía de los blancos hacia la Furia del Té. "Nuestros hijos van a depender de lo que digan las minorías" es el gran chillido que escucho en las reuniones del Té en mi pueblo -gracias a que mi marido y mis hijastros varones son republicanos- puedo leer muchos de los mensajes del Té.

Mientras la economía sigue en crisis, los empleos se siguen yendo hacia otros países y millones de estadounidenses están perdiendo sus casas, sus ahorros y sus pensiones,  la administración Obama ha impuesto leyes como las del estímulo económico y la reforma de la salud, que a muchos blancos no les gustan, debido al gran déficit fiscal que están generando, con la gravedad que no han creado los empleos esperados -debido al crecimiento de China e India- los dos países donde las conglomerados económicos tienen puestos los ojos para la inversión). Obama tampoco lideró el tema de la reforma migratoria y a los afros también los dejó colgados.

Por lo anterior, es el gran crecimiento del fenómeno de la Furia del Té, imponiendo candidatos extremistas -tanto en el Congreso como en las gobernaciones estatales- comprometidos a votar en el futuro en contra de todo lo que Obama le presente al Congreso y, de paso, evitan la legalización de los indocumentados,  la ampliación de los programas sociales y el aumento de impuestos para los más ricos.

Latinos, la clave del nuevo Congreso

Lo curioso del caso es que la Furia del Té está reforzando el voto latino en la clave para que los candidatos moderados de ambos partidos ganen las elecciones. Según la Oficina del Censo, los hispanos son el grupo demográfico de mayor crecimiento en toda la nación. Con casi 50 millones de personas, tienen más de 6,5 millones de votantes, "un 7% de los votos", de acuerdo con la Asociación de Latinos Electos y Nombrados, NALEO, por sus siglas en inglés. Pero esos pocos votos son claves en muchos estados como California, Florida, Nueva York, Nueva Jersey, Colorado, Nevada y Texas. Por eso es el comercial de los republicanos "para que los latinos no voten por los candidatos que les han incumplido" -léase los demócratas-.

Los noticieros de televisión destacan cómo California, Texas, Arizona son los estados que tienen más de diez mil nuevos electores -gracias a los latinos- y en Nevada se vive una contienda al rojo vivo con Sharron Angle, la candidata del Té tratando de quitarle la silla a Harry Reid, el presidente del Senado. Angle ha hecho de la inmigración el centro de su campaña, acusando a Reid de beneficiar a los indocumentados y promete hacer de la Ley Arizona un mandato federal. Nevada tiene una de las crisis económicas más graves de la Unión Americana. Y los del Té, comandados por Sarah Palin, están poniendo millones en esta contienda, que es la más crucial de la noche de elecciones. Si Harry Reid llega a perder, Charles Schumer, senador demócrata por NY, es un serio aspirante a la presidencia del Senado estadounidense.

Habrá que esperar lo que pase este martes para saber a qué atenernos.

* Aunque cada comentarista tiene su propia teoría, a mí la más acertada me parece la que afirma que los directivos de Atlanta escogieron el nombre por aquello de que "a la hora del té, nosotros somos los que pagamos las consecuencias".

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