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El negocio de los bancos consiste en captar dinero a una tasa menor que la tasa a la cual colocan en créditos las captaciones, y a esta diferencia hay que restarle los costos de operación de la actividad financiera. La lógica de los bancos es pagar lo menos posible por el dinero de los depositantes y colocarlo a la mayor tasa posible, teniendo en cuenta los riesgos financieros. En Colombia, los bancos pagan tasas de interés reales negativas a los depositantes, como sucede con las cuentas corrientes y las cuentas de ahorros. Incluso, lo mismo pasa con los tenedores de certificados de depósito a término, aunque en menor medida.
El caso más dramático, por sus consecuencias desastrosas sobre los colombianos que añoran una casa propia, fue la crisis inmobiliaria en Colombia, a finales de los 90, originada en los altos intereses a los créditos en Upac (ahora UVR). Este es el ejemplo de cómo se construyó una inmensa pirámide para favorecer a los bancos. El Banco de la República agregó a su política de tasas de interés altas en los años 90, en materia de crédito hipotecario, la modificación de la metodología para calcular la Upac, que desde su creación estaba ligada a la inflación. El BR ligó la corrección monetaria de la Upac a la tasa de captaciones a 90 días o DTF (Tasa depósitos a término fijo), y los intereses se capitalizaban. Posteriormente, después de desatada la crisis de insolvencia de los deudores, la Corte Constitucional declaró inexequible la modificación de la Junta Directiva del BR, "por considerar que ese mecanismo aumentaba, en beneficio de las entidades crediticias y en desmedro de los deudores, el patrimonio de las obligaciones". Lo alivios totales, que salieron del 2 por mil (convertido después en el 4 por mil), que pagamos todos los colombianos, se calculan en cerca de 3 billones de pesos, que fueron a parar al bolsillo de los banqueros.
En las verdaderas 'pirámides' especulativas, los altos intereses que se pagan se hacen con los depósitos nuevos de quienes siguen después, y así sucesivamente. Pero, como la gente no sabe cuándo se va a cerrar la 'pirámide', pues siguen apostando y reclutando gente para recuperar su dinero, hasta que llega el momento en que la 'pirámide' se viene al suelo porque se agotan los reclutados. Es como pagar una deuda de una tarjeta de crédito con el avance de otra tarjeta, y así sucesivamente. Este tipo de financiamiento especulativo está condenado al colapso. Finalmente, los gerentes cierran lo locales y toman las de Villadiego, con el bolsillo lleno.
Otra cosa son las lavanderías financieras, en donde se lava de todo, menos ropa sucia. Los dineros del narcotráfico y otras actividades delictivas han recurrido a múltiples formas para adquirir carta de ciudadanía. Con este tipo de 'pirámides', parte de la inmensa renta del narcotráfico se está socializando, repartiéndola en altísimas rentabilidades a sus aportantes, de los sectores pobres y medios de la sociedad, al mismo tiempo que legitiman su actividad, como lo han demostrado la enormes movilizaciones para apoyar a DMG, que ya se quisieran nuestros impopulares barones de la banca.
Precisamente, uno de los argumentos más comunes entre quienes hacen las largas colas al frente de las puertas de las financieras de estos nuevos reyes Midas, que todo lo que tocan lo convierten en oro, es que los bancos no pagan nada. No les falta razón. Prefieren perder su dinero imprudentemente, que es el temor que todos pueden tener en el fondo, a dejar su dinero en los bancos, y perderlo de manera prudente. Mientras tanto, los bancos toman dinero barato y le prestan carísimo. Esta 'pirámide' es la lógica financiera. Además, el BR les paga a los bancos por el encaje legal varios miles de millones de pesos, para completar la lonchera de los banqueros, y sus altos salarios.
Igual pasa con los fondos de pensiones obligatorias y voluntarias, y de cesantías, que mientras los bancos cobran altas comisiones por su administración, y nunca pierden, sus expertos financieros están colocando un capital ajeno en la lotería de las bolsas, y los únicos que pierden son los dueños de las cuentas, como ha ocurrido con las empresas de pensiones privadas en México, las Afore, que en este año, de cada 10 pesos depositados, los aportantes perdieron 9; mientras en Chile, las AFP han perdido cerca de 26.000 millones de dólares, cerca del 46 por ciento del capital total. Con cara gano yo, y con sello pierde usted.
La expansión de las captaciones del sistema extrabancario en Colombia, llamado 'pirámides', que posiblemente lleguen al billón de pesos, es decir, cerca de 500 millones de dólares, principalmente en el sur del país, y su colapso significa la ruina y el desempleo para miles de colombianos, que hipotecaron sus casas y fincas, vendieron sus activos, y entregaron sus ahorros. Este fenómeno es de completa responsabilidad de las autoridades nacionales, que entre la indiferencia y la inacción dejaron prosperar ante los ojos de todos un negocio que evidentemente era ilegal, en unos casos como estafa, y en otros como blanqueo de activos.
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