Una de las más vigorosas tendencias de arte de los últimos años es el llamado público, de intervención o comunitario, el cual no deja de confundir al público tradicional, que ve en el arte un objeto bello o, en todo caso, una creación que se expone en recinto cerrado con especificación como obra artística. La tendencia pública, al contrario, salió de los museos hacia las calles y entornos, no produce necesariamente una obra concreta, pues cualquier objeto ya existente, material o inmaterial, puede ser empleado por el artista, quien asume que tanto la forma y presentación son solo vehículos para la transmisión de la idea, una crítica o para hacer ver algo distinto a los ojos comunes de quienes transitan por el mismo espacio urbano.
Esta tendencia acaba de cumplir su primera convocatoria en Bogotá, 'Lugares Comunes' (hasta el 8 de noviembre), adelantada por la Secretaría de Cultura y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Un jurado de especialistas convocamos a creadores con ciertas cualidades que los conectase de modo íntimo con los hábitos, frustraciones e ideales de la inmensa y fraccionada Bogotá.
Racimos de plátanos que colgaban de una ventana, en la avenida Jiménez con 4a., obra del mexicano Héctor Zamora, son insólitos. Pero tienen el gusto de traspasar un ambiente rural a otro urbano, dislocar la visión, pues la verdad es que este fruto madura en la misma ciudad que luego los ingiere. El italiano Giorgio Bevignani se vino a Bogotá siguiendo las huellas de Gaitán, al que en su adolescencia relacionaba erróneamente con Mussolini. Así nació su intervención con globos rosas en infinidad de matices en la fachada del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, inspirado en un pasaje de la Divina Comedia, lluvia de piedras incandescentes, donde lo violento y lo lujurioso se entremezclan. La violencia y la esperanza de un mito fundador de la ciudad.
El paisa Juan Peláez crea vallas sobre la avenida Caracas que, al titularlas 'Nubes', hace ver, más bien, la contaminación que las nutre en su recorrido amenazante. De la misma manera, otros artistas han instalado obras en Usaquén, Puente Aranda, Usme, Bosa, Los Mártires, la iglesia de San Francisco o sobre el lenguaje bogotano.
Se consolida con esta iniciativa de instalación simultánea en Bogotá, si bien aún sin suficiente potencia, la tendencia del nuevo milenio, el paso de una cultura del arte a otra de carácter cultural o antropológico, en la que se destaca la importante función que cumplen hoy los artistas, uno de los grupos más activos y creativos en la vida urbana y más críticos frente a las distintas formas del poder.
ciudadesimaginadas@gmail.com
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