Un fracaso previsto y un cambio indispensable
Por: GUSTAVO DE GREIFF R. | 7:51 p.m. | 18 de Junio del 2011
Han pasado 18 años desde cuando siendo Fiscal General de la Nación propuse un cambio de estrategia en la lucha contra las drogas, que ya calificaba de fallida. Censuras, denuestos, descalificaciones y hasta infamias, como la de pretender beneficiar a narcotraficantes, cayeron sobre mi pobre cabeza de presunto perturbado. En el coro de los opositores estuvo un funcionario que, con lágrimas, me rogaba que dejara de hablar de eso porque podría molestar al gobierno americano, y otros, pidiendo reserva, me decían que tenía toda la razón en lo que predicaba pero no se atrevían a sostenerlo en público por el temor de correr mi suerte. Ellos, ahora, han cambiado de posición. ¡Mejor tarde que nunca y vivir para ver!
La guerra contra las drogas ha sido un fracaso, como lo atestigua el reporte de la Comisión Global de Políticas de Drogas, publicado por EL TIEMPO (edición del 2 de este mes), el cual aboga por un cambio de política, con una despenalización del consumo y una regulación de la producción y el comercio y lo suscriben, aparte de economistas y escritores ilustres, ex mandatarios que hubieran servido mejor a sus pueblos si lo hubieran propuesto hace 18 años. Pero ese fracaso lo atestigua no solamente el mentado reporte, sino que lo puede comprobar cualquiera que lea los informes periódicos de las agencias gubernamentales y de la Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen y comparen el número de consumidores, la producción y los precios durante ese período.
¡Cuántas vidas sacrificadas, cuánto dinero malgastado, tantos esfuerzos baldíos!
Excelente la posición de nuestro presidente, Juan Manuel Santos, quien manifestó estar abierto a discutir un nuevo enfoque en la lucha antidrogas, y pobre, muy pobre, la de algún funcionario del país mayor consumidor de las drogas prohibidas, que en contravía de lo aceptado por el presidente Obama, quien hace poco manifestó que era legítima la discusión sobre un cambio de paradigma en la lucha, ha descartado sin mayor estudio las recomendaciones de la Comisión Global, afirmando que la propuesta de esta "hace que haya una mayor disponibilidad de drogas y que la política prohibicionista es exitosa porque hoy el consumo de drogas en los Estados Unidos es la mitad de hace treinta años".
Ambas afirmaciones son erróneas (para no decir mentirosas). La legalización bien entendida significa la regulación de la producción y el comercio de las drogas psicoactivas junto con campañas educativas para desalentar el consumo y con medidas paralelas de salud pública (i. e., ayuda médica a los adictos). Sostener que esto daría lugar a una mayor disponibilidad de drogas en el mercado es francamente ignorar qué es lo que la Comisión propone y lo que venimos predicando desde tiempo ya inmemorial.
Y en cuanto a la afirmación sobre disminución del consumo, sorprende que lo diga el director de la Oficina Nacional sobre la Política de Control de las Drogas, en la Casa Blanca, pues si se miran las estadísticas que periódicamente producen las diferentes agencias del mismo gobierno americano y se comparan los números de consumidores, de precios y de producción en 1981, con los mismos números en la actualidad (los treinta años referidos), los que pueden ser consultados en la página en Internet de la misma Oficina, se podrá ver que la realidad es bien diferente a la que se quiere presentar; aquí sí que se comprueba que en una guerra la primera víctima es la verdad. Y a pesar de todo se insiste en una política fallida. ¿Será, quizá, que, como lo afirmó no hace mucho ante una subcomisión del congreso americano, el Presidente de un centro de pensamiento de ese país, hay muchos adictos al fracaso?
Otras noticias hoy





