¿Es posible que en algún país del mundo se puedan desaparecer de la circulación 2.500 millones de dólares sin que ninguna autoridad se percate o reaccione? Sí. ¿Dónde? En Colombia.
No me refiero a los miles de millones de pesos que cambiaron de manos en las 'pirámides' y dejaron a cientos de miles de colombianos estafados y arruinados ante la negligencia e irresponsabilidad del presidente Uribe y sus ministros. Si sirve de algún consuelo, fenómenos similares ya habían ocurrido en otros países. Lo que no tiene antecedentes es que 2.500 millones de dólares en billetes que entraban y salían del país cada año de pronto pareciera que dejaron de circular.
Los antecedentes de esta historia son conocidos. En el 2005 y el 2006, coincidiendo con la aprobación de la reelección de Uribe y el aumento de la confianza de los inversionistas, salieron del país 2.500 millones de dólares en efectivo por año; tal cantidad de billetes representa el doble del monto del 2004 y cinco veces lo que salió en el 2002, cuando empezó el gobierno de la "seguridad democrática". Estos envíos de billetes, debidamente registrados ante la Dian, eran consignados en bancos del exterior por casas de cambio y entidades financieras que los compraban en el país sin hacer muchas preguntas sobre su origen y obtenían pingües ganancias en el negocio.
Como en Colombia no se imprimen billetes legales de dólares ni euros, se cae de su peso que los 2.500 millones que salieron en cada año antes habían entrado al país. El problema es que no hay ninguna actividad lícita que mueva esta cantidad de efectivo, por lo que lo más probable es que se tratara de una gigantesca operación de lavado de dinero del narcotráfico, pues una vez consignados en bancos de Estados Unidos esos dólares se vendían libremente en el mercado interbancario y se convertían a pesos. Ante esa lavandería, el Gobierno tampoco hizo nada.
En el primer semestre del 2007, el promedio mensual de envíos de efectivo al exterior disminuyó un poco, pero desde julio de ese año se suspendieron casi totalmente después de que las autoridades norteamericanas incautaran en Miami un envío de 20 millones de dólares en billetes por sospechas de lavado. Aunque el Ministerio de Hacienda no volvió a publicar cifras de estos envíos, en la balanza cambiaria sí hay un claro indicio de la desaparición del negocio. En efecto, las "compras de divisas a cambistas" cayeron de un promedio mensual de 150 millones de dólares a solo 4 millones este año.
¿Cómo explicar que 2.500 millones de dólares en billetes hayan dejado de salir legalmente del país? Sacados ilegalmente no se podrían consignar en bancos del exterior. Quedan dos posibles respuestas: o dejaron de entrar o encontraron otra forma de lavar esos dineros.
No parece que hayan dejado de entrar porque entre el primer semestre de este año y el del año pasado no hay disminución de ninguno de los rubros de la Balanza de Pagos donde supuestamente están registrados (turismo, viajes, servicios personales); pero, sobre todo, porque una caída de la oferta de divisas de esa magnitud hubiera presionado la devaluación del peso, y lo que hubo en ese período fue una gran revaluación hasta llegar el dólar a 1.650 pesos.
Entonces, hay que concluir que los delincuentes encontraron otros mecanismos de lavado de dinero. ¿Cuáles? En las estadísticas oficiales hay cambios que permiten sospechar de viejos procedimientos como exportaciones ficticias, contrabando o subfacturación de importaciones. Pero también es posible que la rápida expansión de DMG haya sido una forma de sustituir el canal del efectivo. Son solo hipótesis para tratar de explicar la desaparición de los 2.500 millones de dólares, pero les corresponde a las autoridades no solo encontrar la verdadera explicación sino impedir que vuelvan a aparecer a través de nuevas modalidades de lavado.
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