¿Se equivocó Cajamarca?

¿Se equivocó Cajamarca?

El cúmulo de equivocaciones del Gobierno, empresas y comunidad empeora la crisis petrolera.

30 de junio 2017 , 08:35 p.m.

¿Se equivocó Cajamarca? Esta es una de las preguntas que están rondando los medios de comunicación en los últimos días. El alcalde de Cajamarca, Pedro Pablo Marín, salió a decir que seguramente, los habitantes del municipio que dirige se equivocaron en la consulta popular realizada el pasado 26 de marzo, en la cual se pronunciaron en rechazo a la actividad minera en el municipio.

Esta es solo una más en la cadena de equivocaciones que se han vivido en los últimos años en las actividades relacionadas con la exploración y explotación minera y de hidrocarburos en nuestro territorio, tal como sucedió en Cumaral a comienzos del presente mes. La falta de una política energética clara del Gobierno, que sea sostenible en época de precios altos y bajos, y no solamente como una fuente de recursos para apalancar el crecimiento económico; la ceguera de regiones en las cuales se busca prioritariamente el beneficio de unos pocos, olvidándose del bienestar general, y la carencia o la falta de ideas en las empresas en la aplicación de políticas sociales cuando llegan a regiones generalmente olvidadas del Estado han hecho un coctel que ha venido explotando en diferentes zonas del país.

Durante muchos años, las regiones petroleras vivieron de los recursos de las regalías, invertidas en varios casos en obras faraónicas, muchas de ellas de escasa utilidad o manejadas de manera corrupta; pero no se puede negar que una parte importante servía para mejorar el nivel de vida y acceder a servicios comunales como colegios, bibliotecas, internet, servicios básicos, alimentación escolar y otros beneficios que permitían alguna mejora en la calidad de vida de los habitantes.

El Gobierno Nacional tomó la decisión de repartir las regalías en todo el país y de allí salieron proyectos que, si bien generan bienestar en gran parte del territorio, especialmente los de mayor caudal electoral y con portafolios robustos para ejecución de obras, relegaron la riqueza que vivían las zonas productoras de tal manera que hoy en día se ha generado un fuerte discurso contra la industria, que no puede reemplazar al Estado en los beneficios que cada una de ellas espera.

El alto precio del petróleo durante un ciclo anormalmente largo de casi 10 años también hizo que la política del ‘todo vale’ tomara cuerpo en las zonas de operación

En medio de este panorama, con los años se fue fortaleciendo en las regiones el poder de algunos miembros de la comunidad que buscaban presionar la realización de actividades en búsqueda de un beneficio personal a través de la manipulación de la mano de obra local y de los bienes y servicios requeridos para la operación, funcionando casi de manera extorsiva ante las compañías, generando bloqueos y paros que retrasan las actividades y hacen onerosa la actividad, muy por encima de los promedios de otros países.

El alto precio del petróleo durante un ciclo anormalmente largo de casi 10 años también hizo que la política del ‘todo vale’ tomara cuerpo en las zonas de operación. Su rentabilidad permitía que aquellos requerimientos comunitarios fueran vistos como poca cosa ante la magnitud y el impacto que tenía en las finanzas empresariales, haciendo que las presiones comunales fueran satisfechas, aunque muchas de ellas fueran particulares, inequitativas o no tuvieran relación con la industria.

Este cúmulo de equivocaciones de todos los actores, Gobierno, empresas y comunidad, hizo crisis al bajar el precio del petróleo hace casi tres años y encontrar que ya no había recursos para transferir a la Nación, para atender operaciones que fueron costando cada día más y para dejar capacidad instalada en las regiones. Simplemente, no hay dinero para hacer lo mismo. Por ello se empieza a generar un discurso que, basado en un tema ambiental, ampliamente aceptado, quiere limitar la actividad utilizando falsos argumentos, aunado al sentimiento de la industria ante un Gobierno que deja de apoyar de manera abierta, y equivocadamente minimiza el aporte del sector en las finanzas nacionales.

En este espacio surgen oportunidades. Se evidencia la necesidad de un alineamiento de todos los esfuerzos ―como el Servicio Público de Empleo, la Estrategia Territorial de Hidrocarburos, la definición de encadenamientos productivos en las regiones― existentes hoy en día pero con la necesidad de ser fortalecidos y apoyados de manera permanente y con cubrimiento en todos los territorios, y que pueden ser herramientas que bien manejadas busquen el bienestar general en zonas ávidas de cubrir sus necesidades básicas y que no pueden caer en el falso dilema de agua o petróleo, sino, por el contrario, ser generadoras de riqueza a la vez que salir fortalecidas de una explotación de hidrocarburos básica para el desarrollo de cualquier país.

ÓSCAR VILLADIEGO MEDINA
* Consultor Multiedro Consulting - BMV Consultores

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