Un joven con iniciativa

Un joven con iniciativa

Julián es humilde, disciplinado y genuino. ¿Cuándo aprenderemos a escuchar a gente como él?

07 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Julián David Rodríguez Sastoque tiene 20 años y estudia economía. Es el primer colombiano que interviene en nombre de los jóvenes en el recinto de la Asamblea de las Naciones Unidas, ha recibido los premios al voluntariado juvenil de la Presidencia de la República de Colombia y al liderazgo emergente de The Napolitan Victory Awards en Washington. Ha representado a Colombia en múltiples eventos globales y regionales cuando se han discutido los objetivos de desarrollo sostenible que la humanidad ha pactado alcanzar para 2030. Y ha llevado una perspectiva juvenil sobre la reconciliación a múltiples escenarios, como la Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz.

Hasta allí, admirable. Pero lo realmente conmovedor es que se trata de un chico egresado de un colegio oficial de Bogotá que hasta el año 2013 no imaginaba a dónde lo llevaría su liderazgo. Julián se inscribió hace cuatro años en el Simonu, el centro de interés de la Jornada Completa de la educación oficial de Bogotá centrado en la simulación de los espacios de deliberación del sistema de Naciones Unidas.

Se trataba de una de las estrategias para ofrecer a los estudiantes de la educación pública oportunidades de formación integral habitualmente reservadas a chicos de colegios internacionales. Una experiencia transformadora para él y más de 5.000 jóvenes que en ese espacio han aprendido a debatir, a analizar problemas mundiales y colombianos de modo crítico, a prepararse durante meses para una confrontación de ideas, a perderles el miedo a los idiomas y las formas y, sobre todo, a reconocer sus intereses comunes con chicos y chicas de colegios de todo tipo. Recuerdo los cierres del Simonu como algunos de esos momentos para creer que la segregación que marca a esta sociedad se puede romper. Julián llegó a presidir el Simonu.

Se trata de un chico egresado de un colegio oficial de Bogotá que hasta el año 2013 no imaginaba a dónde lo llevaría su liderazgo

Encarretado con el sueño de las Naciones Unidas, Julián se vinculó a My World 2015, una iniciativa del PNUD que buscaba encuestar a miles de jóvenes en todo el mundo para que ayudaran a fijar las prioridades del progreso de la humanidad para los siguientes 15 años. Y logró en ese espacio, junto con otros chicos de la educación oficial de Bogotá y con apoyo del gobierno distrital, que fuéramos uno de los países con mayor participación en ese proceso de consulta global. De ese liderazgo resultó una relación intensa con las agencias de las Naciones Unidas en varios países y un crecimiento personal de Julián que lo han llevado a ingresar a la Universidad Nacional, seguir desarrollándose en la educación pública y ser un joven ejemplar para muchos chicos en distintas culturas.

Una cosa que he visto una vez tras otra, en cientos de casos, es cómo pelaos y maestros de colegios populares, cuando se les ofrecen experiencias de excelencia, en unos cuantos meses de trabajo intenso saltan las brechas que los separan de colegios con muchos más recursos, y las desigualdades que parecían insalvables desaparecen. Desaparecen porque los seres humanos crecemos ante las oportunidades y los retos, pero desaparecen, sobre todo, cuando elevamos las expectativas de la gente y le permitimos emanciparse y superar el desempoderamiento.

Por eso me conmueve cuando un periodista le pregunta a Julián por las dificultades que viven los jóvenes rurales, y este chico que apenas comienza a vivir, sin complejos le afloja: “Invito a los jóvenes rurales a empoderarse en sus comunidades y conocer adecuadamente los mecanismos de participación con los que contamos para incidir en los espacios de toma de decisión de nuestros territorios, a emprender y a construir desde la colectividad para obtener mejores resultados; ustedes serán el vivo ejemplo de que la construcción de paz empieza desde lo local”. ¿Cuándo aprenderemos a escuchar a gente como este chico?

Como lo conozco, puedo decir que, además de lúcido, Julián es una persona humilde, disciplinada y genuina. Teniendo líderes así, ¿tendremos que resignarnos a dirigentes iracundos y vanidosos en el mejor de los casos o, como nos ha tocado ver cada día últimamente, sencillamente descompuestos?

ÓSCAR SÁNCHEZ
* Coordinador Nacional Educapaz

Columnistas

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