Pedagogía, cultura digital y herramientas tecnológicas

Pedagogía, cultura digital y herramientas tecnológicas

Lograr que la pedagogía gobierne la tecnología es el desafío central de la política pública.

27 de febrero 2017 , 11:43 a.m.

Una realidad nos lleva por un camino de oportunidades y riesgos: las tecnologías de la información y las comunicaciones crearon una revolución de la cultura, la economía y el poder. Los niños nacen en esa realidad y llegan a la escuela con lo digital como parte de su cotidianidad, pero el sistema educativo no ha logrado institucionalizar modos naturales de gestionar la relación entre cultura, tecnología y aprendizaje. Y la industria tecnológica no ayuda.

A una escuela rural acaban de llegar 200 tabletas que mandó la alcaldía, porque MinTIC dotó al municipio con esos dispositivos. Los visité y les hice una primera pregunta: ¿ya consumieron la batería?, ¿cuentan con unos 100 tomacorrientes para cargar los equipos dos veces por semana? Me respondieron que no habían pensado en eso (el grueso de las tabletas llevaban dos semanas guardadas sin estrenar) y que allá la luz es muy esporádica, no tienen tomas disponibles y cuando se conectan equipos adicionales, se cae el suministro. Bueno, ¿y el acceso a internet? Pues en lo que se llama Punto Vive Digital, la conexión no está funcionando, y elementos para conexión inalámbrica no hay. ¿Y el internet por celular? Ahí sí se rieron. “Si usted ya vio, aquí no hay señal”.

Por ahora les interesa entender el contenido que viene preinstalado. ¿Cuál es ese contenido? Algunos materiales educativos estandarizados para ciertos contextos urbanos (Objetos Virtuales de Aprendizaje), que la industria entrega y el Ministerio de Educación trabaja para hacer compatibles con sus lineamientos curriculares. Los profesores de esta escuela trabajarán en los próximos días para capacitarse en su uso. El gobierno del departamento prometió mandar un ingeniero para que los apoye. Por qué un ingeniero, pregunto. Me miran como diciendo ‘¡qué tipo tan bruto!’. Les pregunto si les ha pasado con otros materiales como libros o dotación de laboratorios, elementos que permanecen mucho tiempo guardados porque no se logra ajustarlos a la práctica docente, o por miedo a que se pierdan o se dañen, y la respuesta es mostrarme unas cajas que llevan años sin destapar.

Última pregunta: ¿qué cosas novedosas están haciendo en el colegio? (Quiero averiguar qué oportunidades de investigación, comunicación o creación artística apoyadas en las TIC aparecen.) Y me cuentan un montón de ideas fascinantes para el uso de esas herramientas. Quieren clasificar la fauna y la flora de la vereda y hacer con eso catálogos para que la gente venga a conocer su diversidad biológica. Quieren certificarse en producción ovina para producir lana y carne orgánica, y comercializarlas directamente. Quieren realizar censos de las condiciones de vida de las familias. Quieren entender cómo es que conservar aguas y bosques es un negocio hoy en día, y unirse a redes de personas que trabajan en temas de servicios ambientales.

Qué maravilla el aporte de esas tabletas (algunas, no tantas) para esos proyectos, si tuvieran batería, acceso a internet y el software adecuado. Y sobre todo, si las vieran como herramientas de apoyo a sus procesos y no como una panacea cargada de sabiduría. A propósito del software, me contó la persona de la organización que nos llevó a esta escuela que les ofreció buscar material más adaptado a sus necesidades llevándose un par de tabletas, cargándolas en la ciudad y regresándolas con dispositivos para copiar la información. Aunque les daba miedo meterse en problemas si se perdía un equipo, aceptaron. Pero no pudieron ayudarles, porque el sistema operativo era el de una compañía gigante de software (que se promociona como gran aliada de la educación), y ese sistema no permite mayor acceso a material gratuito. La empresa condena a las autoridades educativas a comprar costosos insumos para que las tabletas funcionen.

Y en las ciudades el panorama es parecido. Rara vez funciona el internet y lo más común es que los colegios bloqueen el uso de YouTube y las redes sociales, o no les den la clave del internet a los estudiantes (y a veces ni a los profesores). El miedo a la tecnología trata de negar su poder o de restringir su uso de modo simplista, lo cual no aísla a los chicos de los celulares y los computadores, pero sí genera una deslegitimación de la escuela y de los adultos asustados frente a una cultura digital dominante.

Los programas gubernamentales hablan de uso y apropiación, como si se tratara de “aprovechar bien la magia de las máquinas”. Ese enfoque ha sido impuesto por una industria muy poderosa, en la que los vendedores van desde gente con un maletín convenciendo a rectores y alcaldes, hasta los más encumbrados lobistas, capaces de quitar y poner ministros. Por interés comercial, la tecnología se impone a la pedagogía, de modo que dotar de máquinas, conectividad e información se vuelve más importante que generar capacidades para crear y descubrir eligiendo, pensando y comprendiendo. Se olvida que la pedagogía es una ‘ciencia arte’ que vincula a seres humanos y en la que es insustituible la guía de un maestro y la continuidad de un proceso deliberado. El camino es identificar las infinitas ideas de los niños y maestros que quieren entender y cambiar la realidad social, crear medios de comunicación comunitaria, llevar a cabo cosas útiles como robots (solo en Bogotá se identificaron unos años atras más de 2.000 proyectos escolares que necesitan tecnología y demandan lo que específicamente requieren).

Lograr que la pedagogía gobierne la tecnología es el desafío central de la política pública. Cuando pasa, las oportunidades se potencian. Muchas veces sucede al revés. Si la información y las comunicaciones inundan y confunden, se pierde la oportunidad de utilizarlas como las herramientas de un poder inédito en la historia de la educación.


Óscar Sánchez

*Coordinador Nacional Educapaz@OscarG_Sanchez

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA