Manos fuera de las abuelas

Manos fuera de las abuelas

Memo a los abuelos en el mundo: nos podemos meter al rancho, pero sin hacerles el cajón a los taitas

05 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

Nunca pensé que la reina Letizia fuera a mandar pa’l carajo a doña Sofía, su suegra. Y menos en público. La ropa sucia se lava Zarzuela adentro. Ojalá el día de la madre se reivindique.

Acaso ignora la colega (por reportera) Letizia que la verdadera reencarnación está en los nietos. Lo dijo el arquitecto-guaduólogo caldense Simón Vélez, quien también se declaró mal padre pero excelente abuelo. Vive con varias nietas.

Lo que es con una abuela, o abuelo, es con todo el gremio. Máxime si doña Sofía no encaja en la definición de suegra que da un personaje de Jorge Amado: “... es un miércoles de ceniza, le quita la alegría a cualquiera”.

Nunca pensé que doña Letizia me fuera a hacer esa porque en vísperas de casarse le di al príncipe Felipe consejos que los tiene juntos.

No todos entienden el papel de los abuelos. Tiene su arte ir por la vida enseñando a malcriar a los nietos, algo que hacemos con lujo de competencia.

Mi recomendación estrella fue el de que no hablara dormido porque podría recitar nombres de mujeres distintos al de su bella roncante.

El real desaguisado, como diría Don Quijote, sigue causando polémica. Después del episodio, los furibistas sin crocs de Madrid le gritaron cositas malucas a la soberana.
De enmarcar el rostro del rey Juan Carlos cuando vio lo que estaba sucediendo. Puso la cara que lucía cuando el rifle se le encasquillaba al momento de dispararle a un elefante, su real pasatiempo.

¿Qué tal la cara del rey Felipe cuando su entera naranja hacía el paseíllo frente a las cámaras para evitar la foto de su suegra abrazada a las nietas Sofía y Leonor?
Los cronistas del corazón y los mortales de a pie nos preguntamos qué embarrada le hizo doña Sofía a su nuera.

No todos entienden el papel de los abuelos. Tiene su arte ir por la vida enseñando a malcriar a los nietos, algo que hacemos con lujo de competencia.

El episodio es un memo a los abuelos que en el mundo somos: nos podemos meter al rancho, pero sin hacerles el cajón a los taitas. Ahí está el detalle, diría Cantinflas.

Lamento que la abuela Sofía no pueda leerles o inventarles cuentos a sus nietas antes de acostarse. Debe hacerlo mejor que yo, pues soy el primero en dormirme cuando les leo a mis beldades Sofía e Ilona.

Doña Letizia, a por el desagravio. Le tocará perdonar y olvidar, algo que no suelen hacer los Borbones.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO
- www.oscardominguezgiraldo.com

Columnistas

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