El enano bebe

El enano bebe

Del catecismo podría decirse que lo importante no es saberlo, sino haberlo olvidado.

24 de abril 2018 , 12:00 a.m.

Antes de cogerle el ruedo al sueño suelo darle el besito de las buenas noches a 'La alegría de leer', de don Evangelista Quintana.

Con su jurásico método muchos aprendimos a ‘maridar’ vocales y consonantes. Lo tengo en la reedición Voluntad de 1968.

De los 7.550 millones (dato de Naciones Unidas) que contaminamos lo que queda del medioambiente, soy de los poquísimos que tienen tres arcaicos best sellers: el libro de don Evangelista y misiá Susana, su mujer, el catecismo del padre Astete y 'la Urbanidad' de Carreño.

A este lo encuentran en varios pabellones de la Feria Internacional del Libro. A Astete y Quintana búsquenlos en el espejo retrovisor de sus nostalgias.
La trilogía encaja a la perfección en la definición de clásicos: libros de los que muchos hablan... sin haberlos leído.

La joya de la corona es 'La alegría de leer'. No solo tiene que ver con la lectura, sino con esas patrias chicas que son la niñez y la nostalgia.

'La Urbanidad' es de los mejores libros de humor que conozco. Es un híbrido de goticas de moral bíblicas mezcladas con educación cívica, cartilla de autoayuda, ingenuidad, ternura, regaños a los depredadores de las buenas maneras. Todo adobado con un léxico que paralizaría a una Boa constrictor.

El título del libro es tan largo que no lo escribo completo porque se engulle gran parte de la columna y tendría que compartir honorarios con sus descendientes, que deben estar padeciendo al vecino Maduro.

Un ejemplo: don Manuel Antonio se sale del cuero cuando despotrica de los voyeristas que monitorean a hurtadillas interiores de las casas en busca de unos cucos mal puestos. O no puestos.

'El catecismo de Astete' es otra deliciosa reliquia. Los sofisticados pecados que comete el Homo sapiens de internet no figuran en sus páginas, ergo estamos salvados. La moda era aprendérselo de memoria. Soy de esos memoriosos Funes con diploma de duchos en Astete. Del catecismo podría decirse que lo importante no es saberlo, sino haberlo olvidado.

Con el perdón de los sabios, siempre he creído que Colombia se jodió cuando archivó la doctrina del jesuita Gaspar, colega ensotanado del papa Francisco.

La joya de la corona es 'La alegría de leer'. No solo tiene que ver con la lectura, sino con esas patrias chicas que son la niñez y la nostalgia. Aprender a escribir “el enano bebe” fue como la caída del caballo para San Pablo. Ahí empezó todo para este anárquico lector. Por eso le doy el besito de las buenas noches y me acuesto.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ
- www.oscardominguezgiraldo.com

Columnistas

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