Telar de la paz

Telar de la paz

El Acuerdo de Paz es la disposición de hacer un tejido de ideas de entendimiento ante realidades sociales conflictivas.

02 de octubre 2016 , 12:50 a.m.

El arte del tejido contiene un lenguaje simbólico muy eficaz en la pedagogía de la paz. El tejido es la unión simétrica de fibras sueltas para obtener un producto utilitario en respuesta a una necesidad. La paz es la construcción colectiva de soluciones frente a un conflicto, en cuyo origen están las claves para llegar a las vías del diálogo; en otras palabras, la paz es un tejido social de ideas, emociones y sentimientos diversos y divergentes hacia la convergencia de algo esencial.

En Colombia existen varias tradiciones del tejido y del trenzado en las comunidades indígenas de La Guajira, Sierra Nevada, Cauca, Córdoba… entre otras; allí interpretan el tejido como fruto de la inteligencia pragmática: el arte de unir cabos de manera proporcional.

En toda sociedad humana hay cabos sueltos que atentan con su funcionalidad o metabolismo social, que requieren con urgencia atender su buen trenzado.

El Acuerdo de Paz colombiano es la disposición de hacer un tejido de ideas de entendimiento ante realidades sociales conflictivas; ejemplo de ello es el punto del Tema Agrario: el actual tejido del campo es disfuncional, el tejido rural está roto.

Según el estudio más reciente del Instituto Geográfico Agustín Codazzi de veintidós millones de hectáreas aptas para la agricultura solo se están utilizando cinco millones; mientras que hay quince millones de hectáreas con vocación ganadera y se están utilizando treinta y cinco millones. Todo un proceso de conflictividad del uso de la tierra que se origina desde los siglos de la colonia; con el Acuerdo Final se presenta una oportunidad para atender, integralmente, la problemática del campo con la propuesta de la Reforma Rural, en la cual se destaca la creación de un Fondo de Tierra con la misión de redistribuir tres millones de hectáreas, con enfoque territorial, para la producción agrícola multidimensional entre campesinos sin tierras.

Así mismo, la organización de las reservas campesinas y los llamados territorios de paz en el tema de la participación política de las minorías; tarea nada fácil de ejecutar, sin embargo insistiendo en el símil del tejido, estas voluntades son hebras sólidas para hacer los tejidos sociales de la igualdad de oportunidades; es ver el Acuerdo Final como un gran Telar de chinchorros o de hamacas… ancho y alto en donde se pueda “paletear” la equidad social de Colombia… en donde las acciones acordadas de los cinco puntos representan los hilos horizontales, las acciones de verificación y de garantía de los organismos internacionales simbolizan los hilos verticales… la participación y la sabiduría de las comunidades son las manos y el “saber hacer” que determinarán la hechura del tejido… sin olvidar que los maderos y postes del telar, que sostiene los hilos, son los Derechos Humanos. El reto de tejer las tres voluntades requeridas: política, económica y ciudadana.

El telar social de la paz es el ejercicio ideal para implementar el símbolo de las diferencias respetuosas desde la inteligencia del conflicto. Las fuerzas opositoras al Acuerdo Final también podrán participar en el tejido, se requerirá el trenzado de los nudos, que nos recordarán las limitaciones del Acuerdo.

Más allá del plebiscito de refrendación el Acuerdo requiere de pequeños pactos ciudadanos veredales, sectoriales, municipales de la confrontación respetuosa de las ideas. Pactos inteligentes frente al conflicto que respondan tanto a las necesidades de crear las mochilas de la equidad, como a la necesidad de exponer al sol el trenzado de los errores y el de las vergüenzas, que nos conduzcan al reconocimiento de las responsabilidades frente a la injusticia social, en una toma de conciencia del tamaño del país.

Los telares de la paz, como actos simbólicos de reconciliación, los realizaremos en las plazas públicas con la participación de todos los sectores, coordinados por las manos de las tejedoras tradicionales, las manos de las víctimas, de la dirigencia, de los artistas, de las fuerzas públicas, de las manos de aquellos que regresan a la democracia y cerrarán el tejido las manos de los niños de cada población decidida a hacerlo.

La paz es energía de vida tejida en la serenidad del corazón.

MIGUELÁNGEL EPEEYÜI LÓPEZamerindia@hotmail.com

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