Petro - Duque (los ODS y el voto preventivo)

Petro - Duque (los ODS y el voto preventivo)

Lo que el país requiere es un relato sobre el deber ser desde la ética y los derechos.

14 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Es el voto en blanco la expresión legítima del disenso, la acción electiva del disentimiento político, complementa el espectro del sufragio soberano; no obstante son igualmente válidos los interrogantes sobre su eficacia ante momentos de amenaza real a la democracia participativa. Los últimos ejercicios electorales de Francia y de Perú nos recuerdan que es preferible sostener el disenso a través del voto preventivo, que optar por el “purismo” del centro discordante. El voto preventivo de consensuar lo fundamental de una nación desde las diferencias afines es lo que le ha permitido a Francia y a Perú no caer en manos del extremismo de derecha de Le Pen y de Fujimori respectivamente.

En la jornada electoral a la presidencia de Colombia, 2018-2022, más que llegar a pensar que estamos ante un falso dilema de extremos (como anuncian ciertos líderes de centro) o que experimentamos una larga competencia ideológica entre viejas escuelas políticas, lo que realmente nos enfrentamos es al desafío de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); que el mundo, a través de la ONU, se ha propuesto conseguir en un lapso frenético de 15 años (2015-2030).

He aquí la importancia sustancial de la actual contienda por la Presidencia: el surgimiento de la gran discusión nacional, argumentativa y dialéctica, entorno a las distintas formas de ejercer democracia entre nosotros, y, con ello, hemos visto la desnudez vergonzante de la cúpula millonaria, que gana el favor de muchos ciudadanos incautos por medio del relato del miedo, el cual alerta sobre la llegada de un fuego apocalíptico si llegasen a perder el poder ejecutivo.

Pero más que “cuentos de terror para niños asustadizos” lo que el país requiere es un relato sobre el deber ser desde la ética y los derechos, en donde la ciencia y el humanismo oriente el universo de vida de Colombia, hacia el cumplimiento de los ODS y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático (COP 21). Para ello es fundamental salvaguardar la implementación del Acuerdo Final de Paz de 2016 y asegurar la continuidad de los diálogos con el Eln.

Los últimos ejercicios electorales de Francia y de Perú nos recuerdan que es preferible sostener el disenso a través del voto preventivo, que optar por el “purismo” del centro discordante.

Es este el contexto ideal del país para que inspire a su ciudadanía a trocar su escenario real de la desigualdad social en uno de construcción colectiva de la equidad.

La propuesta Colombia Humana es un mecanismo funcional y participativo hacia el cumplimiento de los ODS, a partir de la resiliencia de las experiencias y de las capacidades locales.

Desde la perspectiva política colombiana, el conservadurismo ortodoxo ha predominado en los mandatos, dominando y estandarizando las fuerzas creadoras y originarias de la diversidad; en los últimos veinte años se ha establecido un conservadurismo neoliberal, bien representado en el uribismo, en el cual es completamente difícil que Colombia cumpla con los ODS, de aquí al 2030, en especial con los objetivos # 1 (derrotar la pobreza), el # 4 (la educación inclusiva), el # 6 (el agua como derecho universal) y el # 13 (combatir el cambio climático).

Según datos de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), Colombia cuenta con 21 millones de hectáreas aptas para la agricultura, pero sólo 5 millones son productivas y el 16 restante están en la ilegalidad (tomadas a la fuerza) y en los acumuladores de tierras sin aprovechamiento (los latifundios improductivos). ¿Es esto justificable? cuando, a su vez, el país es calificado por la CEPAL y el Banco Mundial (reciente Foro de Davos) como la segunda nación más desigual en la distribución de la riqueza en América Latina. Los que sostienen esta inequidad social son los mismos que atacan a los que quieren cambiarla.

Transformar el voto en blanco en voto preventivo, es decir votar por Petro, detendrá a las huestes del conservadurismo neoliberal cuyo nuevo rostro es Duque, pero que permitirá implantar el gobierno Uribe III (con todas sus conocidas mañas y esguinces jurídicos… y adlátere del republicanismo de Trump), que de permitirle su arribo, no solo se tomarán los cuatro años siguientes sino una maratón de años, que nos costará esta vida y la otra para restaurar el camino hacia una Democracia participativa. Estamos advertidos, Francia y Perú nos han mostrado el método: el voto preventivo.

MIGUELÁNGEL EPEEYÜI LÓPEZ-H.
amerindia@hotmail.com

Columnistas

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